Es natural que toda persona que desea bajar de peso quiera hacerlo rápidamente. Sin embargo, la evidencia demuestra que las personas que bajan de peso en forma gradual y constante (entre 1 y 2 libras por semana) logran mejores resultados en no volver a recuperarlo. Bajar de peso en forma saludable no se trata solamente de seguir una dieta o programa. Es llevar un estilo de vida estable que incluya cambios a largo plazo en la alimentación diaria y los hábitos de ejercicio.
Si esta persona visita el gimnasio y consume 1000 calorías, la proporción es de 20% de grasa y 80% de glucosa, es decir, 200 calorías de grasa y 800 calorías de la glucosa. En el ejercicio, la grasa se obtiene de la grasa muscular (triglicéridos) y la grasa corporal (tejido adiposo) en igual cantidad. Así, la grasa en el cuerpo consumido durante el ejercicio es sólo 100 calorías, lo que se trata de sólo 11g o menos de 0.5 oz!
Como te decíamos antes, muchas veces no son los alimentos en sí los que te engordan sino la forma y el momento en que los comes. Por ejemplo, los hidratos son recomendables por la mañana o al medio día si después vas a hacer un esfuerzo físico, pero no por la noche, cuando se acumularían durante el sueño. Para cenar son mucho más ligeras las proteínas, sobre todo si has hecho ejercicio, ya que son el alimento de los músculos. También es importante combinar bien los alimentos: pasta y proteínas siempre "casan" con verduras, pero no van demasiado bien juntas, ya que dan como resultado platos demasiado calóricos y difíciles de digerir. La forma de cocinar los alimentos también resulta fundamental: mejor frescos, al vapor, al horno o a la plancha.
Si por el contrario estás acostumbrado a realizar ejercicios aeróbicos, independientemente de la modalidad de ejercicio elegida (spinning, running o natación), pásate al ejercicio por intervalos. Con media hora al día, será suficiente. 8 minutos de calentamiento, 15 de ejercicio por intervalos en los que alternes 1 minuto de ejercicio fuerte con 1 más lento y 7 minutos de enfriamiento.
El estudio Predimed realizado en España, por ejemplo, concluía en una investigación publicada en 'The New England Journal of Medicine' que una dieta mediterránea enriquecida con frutos secos y aceite de oliva virgen extra reduce en un 30% la posibilidad de morir por un accidente cardiovascular. Una nueva investigación publicada hoy en el 'International Journal of Epidemiology', no obstante, matiza la bondad universal de mezclar frutas, verduras, pescado, cereales, legumbres y aceite de oliva, y añade un matiz olvidado para que esta dieta sea verdaderamente eficaz: tener dinero o pertenecer a la clase alta.

El objetivo de la dieta de Mayo Clinic es ayudarte a bajar el exceso de peso y a encontrar una manera de alimentarte que puedas mantener de por vida. Se centra en cambiar tu rutina diaria al agregar o romper hábitos que puedan marcar una diferencia en tu peso, como comer más frutas y vegetales, no comer mientras miras la televisión y hacer ejercicio durante 30 minutos por día.
El único secreto qe existe para bajar de peso es caminar comer de todo menos sin fritos ni alcohol ni dulces exagerados como tortas muy engordantes ejemplo con cremas y dulces pero tengan en cuenta si no caminar o andan en bici o hacen algún ejerccicio suave como bailar sin revevtsr su salud y están felices por dentro tienen paciencia lo van a lograr suerte y qe dios los bendiga a todis
En una sartén honda vierte una cucharada de aceite de oliva y rehoga una cebolla picada y remueve cada pocos minutos para que no se queme (si de todas formas se quema añade un poco de agua o caldo vegetal). Cuando esta esté dorada añade un pimiento rojo picado y una patata laminada, cubre con caldo vegetal y tápalo hasta que la patata casi esté cocida. Añade un lomo de bacalao, tapa de nuevo y cocina hasta que esté el pescado en su punto.
2Reference for 5%: Blackburn G. (1995). Effect of degree of weight loss on health benefits. Obesity Research 3: 211S-216S. 2 Reference for 10%: NIH, NHLBI Obesity Education Initiative. Clinical Guidelines on the Identification, Evaluation, and Treatment of Overweight and Obesity in Adults. Disponible en Internet: http://www.nhlbi.nih.gov/guidelines/obesity/ob_gdlns.pdf [PDF-1.25MB]
Es un clásico cuando se empiezan las dietas y no hay especialista que no haga hincapié en ello. Los nutricionistas insisten mucho en que la clave de un buen régimen es que sea “moderado, variado y equilibrado”. Para adelgazar basta con seguir una serie de pautas, y priorizar unos alimentos frente a otros, pero la mayoría de mortales necesitan, además, un menú específico: una bien reglamentada que les asegure el éxito.

Cuando fui a visitarme con la dietista, solo quería bajar un poco de barriga, pero ella me explicó que bajar la cintura a menos de 94 cm lograría mejorar mi analítica (colesterol y triglicéridos), la tensión arterial y disminuir el riesgo cardiovascular y entonces entendí la importancia de comer bien. Así que ahora sigo sus pautas y creo realmente que he logrado cambiar de hábitos. Además, tengo menos acidez y mejores digestiones. Gracias, Marisa.
Elabore una lista de sus hábitos de alimentación. Mantener un "diario de alimentos" durante unos días donde anote todo lo que come y la hora en que lo hace le ayudará a descubrir sus hábitos. Por ejemplo, puede caer en la cuenta de que siempre quiere algo dulce cuando siente una baja de su energía a media tarde. Use planificación de menús (en inglés) [PDF-34KB] para elaborar la lista. Es bueno anotar cómo se sentía cuando decidió comer, especialmente si no tenía hambre. ¿Estaba cansado o estresado?
Son sobre todo la práctica del ayuno, las dietas hiperproteicas y las dietas muy bajas en calorías las que provocan esta deshidratación. Estas pérdidas notables de agua en el organismos tienen consecuencias a nivel cardiovascular y renal pues la sangre es en su mayor parte agua y si hay deshidrtación la sangre se espesa y hay problemas en su circulación: la tensión arterial se desploma y comienzan los problemas para regular la temperatura corporal.
Todos los medicamentos de venta con receta utilizado para tratar la obesidad son y deben ser utilizados como sustancias controladas. Esto significa que los médicos deben seguir las pautas rígidas cuando se prescribe ellos. Aunque el abuso y la dependencia no son comunes con los medicamentos supresores del apetito no anfetaminas, los médicos deben tener cuidado al prescribir ellos.
Los nutricionistas no dejan de insistir en la importancia que tiene la primera comida del día, que es la que arranca el metabolismo, la que te proporciona energía y la que te ayuda a regular el apetito hasta la comida. De todo. Tu desayuno debe contener carbohidratos saludables (pan, cereales o galletas integrales y mejor biológicos, sin azúcares ni grasas añadidas); zumo natural o fruta fresca (mejor al principio para hacer mejor la digestión); un lácteo desnatado o vegetal (si tienes intolerancia a la lactosa o quieres reducir aún más las calorías), café o té verde (tu primera dosis de antioxidantes); proteínas sanas (jamón ibérico, pavo, huevo) para quitarte el hambre; alguna grasa saludable (¡aceite de oliva virgen!) y algo dulce si te apetece mucho (es el mejor momento para tomarlo, tienes todo el día para quemarlo), como mermelada sin azúcar añadido.

Además de ayudarte a mantener el metabolismo activo y consumiendo energía, es la única forma de controlar el apetito y no llegar con un hambre de lobo a la comida o a la cena. Por supuesto, este picoteo debe ser sano. Psicológicamente, será un "subidón" de endorfinas poder comer cuando tengas hambre. SÍ. Frutos secos naturales, sin tostar, como nueces, anacardos, almendras o pipas de girasol; una pieza de fruta fresca o un puñadito de frutos rojos (segunda ración antioxidante); un yogur desnatado; una tortita de arroz inflado; una lata de atún al natural o fiambre bajo en grasa; un par de galletas de avena o un par de onzas de chocolate negro si tienes un ataque de dulce.
En caso de retener líquidos, la cola de caballo es una buena opción. Pero si lo que tenemos es mucho apetito, la canela es nuestra infusión; ya que, además de reducir los niveles de azúcar en sangre y acelerar el metabolismo, reduce el apetito. En caso de sufrir ansiedad y necesitar relajarnos, ya sea por la dieta o por cualquier otro motivo, tomar melisa o una valeriana. Todas ellas tienen efecto saciante por ser líquidas.
Es importante que detectes los obstáculos habituales, que crees un entorno adecuado y que adoptes la actitud y la determinación necesaria para lograr este cambio en tu alimentación que repercutirá positivamente en otros aspectos de tu vida. Y recuerda que para modificar los hábitos alimenticios tendrás que modificar tu manera de pensar y sentir hacia la comida. Si piensas que eres feliz gracias a los alimentos ricos en grasa, azúcar y sal, le confieres a estos alimentos un poder inmensurable y te conviertes en una persona dependiente de los alimentos no saludables. Por lo que el replanteamiento debe hacerse también desde tus propias emociones y sentimientos. Deberás aprender a comer conscientemente, identificando tus emociones y escuchando a tu cuerpo; tendrás que desconectar el piloto automático en el acto de la ingesta, sin perder el control  y a la vez disfrutando del momento.

Perder peso gracias a un tratamiento con fármacos (pastillas para adelgazar) puede parecer tentadoramente fácil a simple vista. Sin embargo, estos tratamientos son muy agresivos y sin un control médico adecuado existe el riesgo de que se presenten efectos secundarios graves. El tratamiento con estos fármacos no implica un cambio en los hábitos por lo  que el paciente suele recuperar el peso perdido al finalizar el tratamiento si no se han instaurados hábitos de alimentación correctos. En la mayoría de los casos, una reducción de peso duradera implica siempre un cambio en el estilo de vida: llevar una alimentación sana y equilibrada complementada con suficiente ejercicio físico es la mejor forma de mantener el peso ideal.
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