Si bien los supresores del apetito pueden ayudar a algunas personas a hacer dieta para adelgazar, es posible que no funcionen para todos. Hay muchas razones por las que comemos demasiado, y el hambre es solo una de ellas. Los supresores del apetito no se centran en la alimentación emocional, la alimentación sin sentido o el comportamiento sedentario, que también está asociado comúnmente con el sobrepeso y la obesidad.
Elabore una lista de factores "desencadenantes" revisando su diario de alimentos tendrá más consciencia de dónde y cuándo surgen factores "desencadenantes" para comer sin tener hambre. Anote cómo se suele sentir en esas ocasiones. A menudo un "desencadenante" ambiental o un estado de ánimo particular es lo que nos impulsa a comer sin tener hambre. Desencadenantes comunes que impulsan a comer cuando no se tiene hambre:  
Perder peso gracias a un tratamiento con fármacos (pastillas para adelgazar) puede parecer tentadoramente fácil a simple vista. Sin embargo, estos tratamientos son muy agresivos y sin un control médico adecuado existe el riesgo de que se presenten efectos secundarios graves. El tratamiento con estos fármacos no implica un cambio en los hábitos por lo  que el paciente suele recuperar el peso perdido al finalizar el tratamiento si no se han instaurados hábitos de alimentación correctos. En la mayoría de los casos, una reducción de peso duradera implica siempre un cambio en el estilo de vida: llevar una alimentación sana y equilibrada complementada con suficiente ejercicio físico es la mejor forma de mantener el peso ideal.
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