Ya sabemos que comer pescados ricos en ácidos grasos omega 3 (como el salmón o atún) acelera tu metabolismo, además de regular los niveles de azúcar en sangre y reducir otros problemas como la inflamación. Pero algunos estudios han comprobado que estos ácidos grasos también ayudan a reducir la resistencia a la leptina, una hormona que facilita la pérdida de peso.
Tenemos la idea de que quienes eliminan más calorías de su alimentación logran bajar de peso más fácilmente. Aunque esto puede ser cierto al inicio, cuando nuestro cuerpo se da cuenta de que le damos menos calorías comienza a acumular grasa para incrementar sus reservas de energía. Por ello, comer más acelera tu metabolismo, siempre y cuando elijas alimentos sanos y que aporten nutrientes.

El éxito en la modificación de tu conducta alimentaria dependerá básicamente de tu capacidad para llevar todos los cambios a la práctica diaria. En este sentido la técnica llamada coaching nutricional y la motivación por el objetivo que te permitirán actuar como protagonista en tu estado de salud, determinando tus objetivos, tus debilidades y fortalezas, tus niveles de hambre y saciedad,  aprendiendo a diferenciar el hambre emocional vs la fisiológica, adoptando un actitud positiva ante el cambio, tomando conciencia de ti mismo y de tus decisiones y por último, adquiriendo responsabilidad, compromiso y confianza en ti mismo/a. El apoyo permanente del dietista nutricionista te puede ayudar a  aplicar estas herramientas.
La creatividad cumple un papel importante a la hora de perder peso y querer tener un cuerpo más saludable. El consumo de estos tés ayuda en el proceso dietético, pero es importante mantener siempre una alimentación balanceada, el consumo de ensaladas verdes, incluir proteínas como el pescado y el pollo, así como comer frutas y verduras todos los días, ayuda al metabolismo y a la pérdida de peso. Sin embargo, estos tés podría no solo tomarlos en forma de infusión, podrían agregarlos a un yogurt, acompañarlos con galletas, o incluso hacer ricos helados.

De acuerdo, pero sé inteligente. Si tienes unas ganas irresistibles de llevarte algo dulce a la boca, que sea una onza de chocolate negro, una tortita de arroz inflado, un dulce casero, un par de galletas integrales sin azúcar blanco, un yogur con sirope de Ágave o una pieza de fruta. Pero si eres capaz, espera unos minutos y en lugar de comer dulce, toma algo salado y más nutritivo, por ejemplo, un pequeño bocadillo de atún o de jamón ibérico, una tortilla francesa o un puñadito de frutos secos. Te saciarán el hambre (comiendo dulce querrás más dulce en poco tiempo), te aportarán menos calorías y más nutrientes. Lo importante es salirse de la "rueda del azúcar" y tomar alimentos "reales".
Hola,tengo 37 años mido 1,55 y peso 56,5 kg. Desde qué dejé de trabajar he engordado 2 kg. Actualmente estoy estudiando y no tengo tiempo para gimnasios, aunque intento ir andando a todos lados. Otra cosa que me pasa es que no me gusta el café, soy de leche con cacao y si no lo tomo no rindo igual. No me gustan los yogures y menos para desayunar. Por lo que nunca sigo las dietas al pie de la letra. ¿Cómo podría hacer para perder algo de peso?
Primero de todo, no te agobies y sobre todo no trates de perder el peso que necesitas de manera poco saludable. Recuerda que muchas “dietas milagro” que te prometen mucha pérdida de peso en poco tiempo, generan efectos perjudiciales en tu organismo, además de producir un efecto rebote una vez finalizadas. Por ejemplo es común en esos casos hacer dieta en esta época del año y luego recuperar todo el peso perdido e incluso incrementarlo más durante las vacaciones de agosto. Mi intención es que pierdas esos kilos que te sobran de manera saludable.

Las patatas fritas, los dulces, las galletas, los primeros turrones y mazapanes y la comida precocinada como el pan, la pasta o el queso precocinado e incluso el atún de lata o la leche de almendras pueden contener más sal y azúcar de lo que te imaginas. Así que en lugar de elegir estos alimentos, elige pan integral o cereales enteros como el muesli evitando las harinas blancas y refinadas. Si quieres adelgazar, intenta tomar menos lácteos. El azúcar, la harina y los lácteos pueden causar inflamación así que sustitúyelos por comidas y vegetales para conseguir tu objetivo de perder esos tres kilos de manera más rápida.
Todos los medicamentos de venta con receta utilizado para tratar la obesidad son y deben ser utilizados como sustancias controladas. Esto significa que los médicos deben seguir las pautas rígidas cuando se prescribe ellos. Aunque el abuso y la dependencia no son comunes con los medicamentos supresores del apetito no anfetaminas, los médicos deben tener cuidado al prescribir ellos.

Substituya los hábitos poco saludables con nuevos hábitos saludables. Por ejemplo: al reflexionar sobre sus hábitos de alimentación, puede ser que se percate de que come demasiado rápido cuando está solo. Para contrarrestar esto, póngase de acuerdo para almorzar todas las semanas con un compañero de trabajo o invite a cenar a un vecino una noche a la semana. Otras estrategias pueden ser colocar los cubiertos sobre el platillo entre bocados o minimizar otras distracciones (como ver las noticias a la hora de cenar) con las que no podemos prestar atención al tiempo que tardamos en comer o la cantidad de alimentos.
El orlistat, que requiere prescripción médica, reduce hasta un 30% la absorción de las grasas, al impedir que las enzimas lipasas endógenas gástricas y pancreáticas disgreguen las grasas de los alimentos (es decir, es un inhibidor de la lipasa). De esta forma, el organismo no absorbe dichas grasas a su paso por el intestino, y las expulsa sin ser digeridas en la siguiente deposición. Por ello, pueden aparecer efectos secundarios desagradables, como heces grasas, flatulencia y diarrea. Otros efectos secundarios son, entre otros:
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