Verdad: El queso, la leche y el yogur sin grasa o bajos en grasa son tan nutritivos como los productos hechos con leche entera, pero tienen menos grasa y calorías. Los productos de derivados de la leche, también conocidos como productos lácteos, tienen proteína que sirve para aumentar la masa muscular y para ayudar a que los órganos funcionen bien. También tienen calcio que sirve para fortalecer los huesos. La mayoría de las leches y algunos yogures vienen enriquecidos con vitamina D que ayuda al cuerpo a utilizar el calcio. La mayoría de las personas que viven en los Estados Unidos no obtienen suficiente calcio ni vitamina D. Los productos de leche son una manera fácil de obtener más de estos nutrientes.
Sin ninguna duda, una de las dietas más populares en todo el mundo. Un sistema basado en diferentes fases que lleva el usuario a través de una serie de reglas a seguir de las que no se puede desviar si lo que quiere es perder peso, adelgazar y tonificar su cuerpo. Todo ello, eso sí, al mismo tiempo que se realiza ejercicio y se ingieren alimentos ricos en fibra y proteínas.
El árbol moringa también es conocido como el árbol de la vida y se pueden comer sus tallos, hoja y flores. Se utiliza en muchos preparados alimenticios y también en suplementos deportivos, pues tiene unos altos valores nutricionales y además ayuda a eliminar grasa. Aporta más calcio que la leche y más potasio que el plátano por poner algún ejemplo. Es ideal para tomar entre horas ya que es un buen saciante y durante la digestión acelera nuestro metabolismo. Es un gran té para bajar de peso y en Myprotein lo tenemos en 5 deliciosos sabores para que puedas variar cada día.

Es por ello que si necesitas eliminar líquidos, el té negro es excelente para ello. Por otra parte, limpia el organismo acelerando el metabolismo y ayudando a una correcta digestión. También controla la oxidación de los nutrientes previniendo que desarrolles otras complicaciones metabólicas. Finalmente, beber té verde ayuda a calmar el hambre, evitando comer repetidas veces.
La obesidad es una enfermedad que afecta a millones de adultos, adolescentes y niños, lo que plantea graves riesgos para la salud. Generalmente, los expertos consideran que la obesidad sea una enfermedad crónica que requiere tratamiento y la gestión de toda la vida. Uno se considera obesidad si el 20% por encima del peso corporal ideal, de acuerdo a informes de peso altura estándar, o si uno de índice de masa corporal, o IMC, supera 30. Los estrategias más importantes para la gestión de la obesidad no son medicamentos, sino más bien, una dieta saludable junto con moderada ejercicio. Por supuesto, el uso de medicamentos de venta con receta pueden ayudar pero nunca debe ser el único tratamiento para la obesidad, ni es siempre considerado una cura.
Perder peso gracias a un tratamiento con fármacos (pastillas para adelgazar) puede parecer tentadoramente fácil a simple vista. Sin embargo, estos tratamientos son muy agresivos y sin un control médico adecuado existe el riesgo de que se presenten efectos secundarios graves. El tratamiento con estos fármacos no implica un cambio en los hábitos por lo  que el paciente suele recuperar el peso perdido al finalizar el tratamiento si no se han instaurados hábitos de alimentación correctos. En la mayoría de los casos, una reducción de peso duradera implica siempre un cambio en el estilo de vida: llevar una alimentación sana y equilibrada complementada con suficiente ejercicio físico es la mejor forma de mantener el peso ideal.
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