Verdad: Un producto de grano es cualquier alimento que hecho con trigo, arroz, avena, cebada u otro cereal. Los granos se dividen en dos subgrupos: los granos integrales y los granos refinados. Los granos integrales contienen todo el germen de la semilla—el afrecho, el germen y el endospermo. Algunos ejemplos son el arroz integral y el pan de trigo integral, los cereales y las pastas. Los granos refinados han sido molidos, proceso a través del cual se remueven el afrecho y el germen. Se hace esto para darle a los granos una textura más fina y aumenta la vida útil de los productos perecederos, sin embargo, remueve la fibra dietética, el hierro y muchas de las vitaminas B.
Además, el azúcar natural de las frutas afecta el consumo de hidratos de carbono —sobre todo si consumes muchas frutas—. Es posible que esto aumente temporalmente tu nivel de azúcar en sangre o de ciertas grasas en sangre. Sin embargo, este efecto disminuye si estás bajando de peso. Si tienes diabetes o alguna otra enfermedad, o inquietudes, trabaja con tu médico para adaptar la dieta de Mayo Clinic a tu situación. Por ejemplo, las personas que tienen diabetes deberían procurar consumir más vegetales que frutas si es posible. Una buena idea es comer vegetales como tentempiés en lugar de frutas únicamente.

¿Alguna vez has escuchado que no hay que mezclar un grupo de alimentos con otro? – “No comas hidratos y grasas porque entonces engordarás más”. Bien, pues en este método de lo que se trata es de precisamente hacer eso: aprender a combinar aquellos alimentos que sí que permiten perder grasa y adelgazar de forma eficiente así como nutrirnos con los alimentos correctos en los momentos adecuados.
Perder peso gracias a un tratamiento con fármacos (pastillas para adelgazar) puede parecer tentadoramente fácil a simple vista. Sin embargo, estos tratamientos son muy agresivos y sin un control médico adecuado existe el riesgo de que se presenten efectos secundarios graves. El tratamiento con estos fármacos no implica un cambio en los hábitos por lo  que el paciente suele recuperar el peso perdido al finalizar el tratamiento si no se han instaurados hábitos de alimentación correctos. En la mayoría de los casos, una reducción de peso duradera implica siempre un cambio en el estilo de vida: llevar una alimentación sana y equilibrada complementada con suficiente ejercicio físico es la mejor forma de mantener el peso ideal.
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