En la fase inicial de la dieta, que dura dos semanas, se pueden perder entre 2,7 y 4,5 kilos. Este es un esquema tipo de un menú diario, que contiene 1.200 calorías. En esta etapa, te centras en los hábitos del estilo vida que se relacionan con el peso. Aprendes a adoptar cinco hábitos saludables, a abandonar cinco malos y a incorporar otros cinco adicionales. Esta etapa puede ayudarte a ver algunos resultados rápidos (un estímulo psicológico).
Es importante que detectes los obstáculos habituales, que crees un entorno adecuado y que adoptes la actitud y la determinación necesaria para lograr este cambio en tu alimentación que repercutirá positivamente en otros aspectos de tu vida. Y recuerda que para modificar los hábitos alimenticios tendrás que modificar tu manera de pensar y sentir hacia la comida. Si piensas que eres feliz gracias a los alimentos ricos en grasa, azúcar y sal, le confieres a estos alimentos un poder inmensurable y te conviertes en una persona dependiente de los alimentos no saludables. Por lo que el replanteamiento debe hacerse también desde tus propias emociones y sentimientos. Deberás aprender a comer conscientemente, identificando tus emociones y escuchando a tu cuerpo; tendrás que desconectar el piloto automático en el acto de la ingesta, sin perder el control  y a la vez disfrutando del momento.
El ritmo de pérdida adecuado es 0,5-1 kg a la semana. Las dos primeras semanas de dieta puede perderse más cantidad de peso, pero en realidad lo que se pierde es agua ligada a las reservas de glucógeno del músculo. De ahí esa pérdida de volumen, a veces muy llamativa, que suele ocurrir al inicio de una dieta de adelgazamiento. Después, como os digo, la pérdida de grasa (que es lo que realmente sobra), será a un ritmo más lento.

Con mi nuevo conocimiento sobre nutrición, finalmente he podido perder todas las libras extra y mantener un peso saludable. Lo hice a pesar de que soy más vieja y debería tener un metabolismo más lento, y lo he hecho sin correr 35 millas (56 kilómetros) y andar en bicicleta 20 millas (32 kilómetros) a la semana. Ahora entiendo que, si bien el ejercicio y el manejo del estrés son importantes, la verdadera clave —el 80 % de la ecuación— es la nutrición. ¡Mi transformación no vino a través de entrenamientos insoportables, sino al comer PLANTAS!
Aunque pensé que el pollo y el pescado eran bajos en grasa, la verdad es que mientras el corte más magro de carne de res tiene alrededor de 28 % de calorías de grasa, el de pollo blanco, sin piel, es casi igual, ¡con 24 % de calorías de grasa! El atún tiene el 21 % y el salmón el 40 %. ¡Los huevos tienen el 70 % de grasa! Mis esfuerzos de pérdida de peso estaban fallando porque estaba haciéndolo todo mal.
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Cuando empezamos a conocer el té verde y el té rojo, nos sorprendieron con todas sus propiedades para nuestra salud y bienestar. Es la razón de que millones de personas los tomemos cada día. Nos hace sentir mejor. Ambas variedades procedentes de Camellia sinensis están llenas de propiedades: son estimulantes, mantienen la concentración, pero sobre todo, son ideales para adelgazar.
Con estos suplementos controlar tu apetito y los antojos será mucho más fácil, por lo que podrás mantenerte fiel a tus planes de alimentación y estar en forma y más saludable. Muchas veces la ansiedad es uno de los factores que potencian nuestro apetito, pero si te mantienes enfocado en tu meta, te ejercitas y comes saludable no habrá nada que te detenga.
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