Si bien los supresores del apetito pueden ayudar a algunas personas a hacer dieta para adelgazar, es posible que no funcionen para todos. Hay muchas razones por las que comemos demasiado, y el hambre es solo una de ellas. Los supresores del apetito no se centran en la alimentación emocional, la alimentación sin sentido o el comportamiento sedentario, que también está asociado comúnmente con el sobrepeso y la obesidad.
Cuando comemos, los alimentos se van descomponiendo poco a poco en sus distintos componentes y el organismo los transforma en la “moneda energética”, que es la glucosa. Una vez que obtenemos la cantidad de glucosa que necesitamos para funcionar en ese momento, el exceso se almacena en otra sustancia de reserva (glucógeno), que nos sirve como “despensa” para cuando se pueda necesitar. Si ese exceso de glucosa es muy abundante la despensa está a tope de su capacidad y se transforma en otra sustancia de reserva mucho más consistente y que se moviliza con más dificultad: la grasa.

No sólo es básico escoger bien los alimentos que mejor se adaptan a nuestra idea de perder peso. Podemos escoger los más sanos, los menos grasos o los más digestivos, pero su combinación puede arruinar los efectos positivos. Es lo que se conoce como la dieta disociada. No hay demostración científica que lo demuestre pero la lógica se impone en esta manera de entender la ingesta de alimentos y en definitiva el concepto de dieta.


Cuando se lleva a cabo una dieta para adelgazar, existen momentos o situaciones en las que es necesario recurrir a ciertas “herramientas” que nos ayuden a controlar el apetito, ya que suele suceder, sobre todo en las dietas que requieren de bajo consumo de alimentos, bien sea hipocalórica, hipoprotéica o algún otro tipo de dieta similar, que la ansiedad se apodera y surge un apetito voraz que parece insaciable, lo que en ocasiones nos conduce a fallar la dieta pues terminamos cometiendo un error que puede logra que la dieta quede sin eficacia.
También aportan proteína en su forma más pura, es decir, sin apenas carbohidratos ni grasas (que posiblemente ya ingieres en cantidad suficiente con los alimentos). Tampoco contienen sustancias acompañantes no deseadas, como colesterol y purinas, que están presentes sobre todo en la piel y los despojos de alimentos de origen animal y pueden causar gota.
Su efecto reductor de apetito tiende a disminuir después de unas semanas y es por eso que estos medicamentos son útiles sólo durante las primeras semanas de un programa de pérdida de peso. Los cambios en los hábitos alimenticios y nivel de actividad se deben desarrollar y continuó durante un período de tiempo más largo para que una persona a seguir perdiendo peso y mantener el peso perdido vuelva a aparecer. En las últimas dos décadas la mayor parte del mundo occidental se ha obsesionado con la pérdida de peso. Supresores de apetito se hicieron muy popular, pero parece que la mayoría de las personas no son conscientes de que podían causar algunos efectos secundarios muy graves. Las epidemias de la hipertensión y el daño de la válvula cardíaca pulmonar fatal asociada con agentes de estos medicamentos han dado lugar a la retirada de varios de estos productos del mercado. Con supresores del apetito las personas están interrumpiendo una ocurrencia muy natural, y es una pena que nuestra sociedad promueve realmente estos supresores del apetito como un medio seguro de perder peso.
Por otra parte, el ayuno 24h y el ayuno 48h se basan en periodos de ayuno de 24 horas y 48 horas respectivamente. Alguno puede pensar que haciendo esto vamos a tener problemas de hipoglucemia, falta de energía o algo por el estilo, y nada más lejos de la realidad, nuestro cuerpo puede adaptarse perfectamente a esto. Y finalmente el ayuno 12/12 sería lo equivalente a realizar un desayuno y una cena, distanciados entre ellos 12 horas. Por ejemplo desayunar a las 8:00h y cenar a las 20:00h. Son distintas estrategias, todas ellas válidas.
Una persona sedentaria requiere 2.400 calorías / día. tasa metabólica es por lo tanto 100 calorías / hora. el consumo durante la noche durante 8 horas de sueño es de 800 calorías. Y si la tasa metabólica en reposo es de 20% de glucosa y el 80% de grasa, a continuación, durante el ayuno la noche, 160 calorías de la glucosa (en los glóbulos rojos y el cerebro, sobre todo en el cerebro) y 640 calorías en grasa (grasa corporal).
Personalmente, he tomado pastillas que prometen un aumento de energía, una rápida pérdida de peso y píldoras que garantizan una reducción de agua de peso de 5 libras en un fin de semana. En algún momento, todos nos damos cuenta el bajar de peso rápido y fácil de métodos no van a trabajar por objetivos de salud a largo plazo. Después de investigar muchos programas de pérdida de peso, me di cuenta de que la mayoría de las dietas prometen la solución rápida misma. Ellos están ofreciendo formas muy difícil de alcanzar metas imposibles de conseguir.
Un supresor del apetito es mejor tomarlo con el estómago vacío una hora antes de una comida. De liberación sostenida o de los productos de acción prolongada deben tragarse enteras. Aplastamiento o masticar las pastillas destruirá la acción de largo y puede causar aumento de los efectos secundarios. Nunca se deben tomar con más frecuencia o más tiempo del indicado. Por lo general, se toman durante 8 a 12 semanas. En general, no se recomienda la combinación más medicamentos supresores del apetito.

Se trata de una dieta que desintoxica tu organismo y te ayuda a conseguir tu peso siguiendo unas claves a diario como beber 2 litros de agua al día, 30 minutos de ejercicio tres días a la semana, dormir al menos 6 horas diarias, no tomar más de dos cafés al día, intentar reducir la ingesta de los hidratos de carbono de harinas refinadas (pan, pasta, harinas, dulces...) y rebajar el consumo de grasas malas como fritos, rebozados... "El pan, el dulce y el alcohol retienen tanto líquido como un puñado de sal, cada 200 gramos de hidratos de carbono refinados se retiene tres cuartos de litro de agua", nos cuenta la doctora López Martín . Además, esta dieta promete adelgazar a lo largo de un mes esos 3 o 4 kilos de más y te ayudará a sentirte más ligera menos cansada y más sana.
Los nutricionistas no dejan de insistir en la importancia que tiene la primera comida del día, que es la que arranca el metabolismo, la que te proporciona energía y la que te ayuda a regular el apetito hasta la comida. De todo. Tu desayuno debe contener carbohidratos saludables (pan, cereales o galletas integrales y mejor biológicos, sin azúcares ni grasas añadidas); zumo natural o fruta fresca (mejor al principio para hacer mejor la digestión); un lácteo desnatado o vegetal (si tienes intolerancia a la lactosa o quieres reducir aún más las calorías), café o té verde (tu primera dosis de antioxidantes); proteínas sanas (jamón ibérico, pavo, huevo) para quitarte el hambre; alguna grasa saludable (¡aceite de oliva virgen!) y algo dulce si te apetece mucho (es el mejor momento para tomarlo, tienes todo el día para quemarlo), como mermelada sin azúcar añadido.
El estudio Predimed realizado en España, por ejemplo, concluía en una investigación publicada en 'The New England Journal of Medicine' que una dieta mediterránea enriquecida con frutos secos y aceite de oliva virgen extra reduce en un 30% la posibilidad de morir por un accidente cardiovascular. Una nueva investigación publicada hoy en el 'International Journal of Epidemiology', no obstante, matiza la bondad universal de mezclar frutas, verduras, pescado, cereales, legumbres y aceite de oliva, y añade un matiz olvidado para que esta dieta sea verdaderamente eficaz: tener dinero o pertenecer a la clase alta.
El orlistat, que requiere prescripción médica, reduce hasta un 30% la absorción de las grasas, al impedir que las enzimas lipasas endógenas gástricas y pancreáticas disgreguen las grasas de los alimentos (es decir, es un inhibidor de la lipasa). De esta forma, el organismo no absorbe dichas grasas a su paso por el intestino, y las expulsa sin ser digeridas en la siguiente deposición. Por ello, pueden aparecer efectos secundarios desagradables, como heces grasas, flatulencia y diarrea. Otros efectos secundarios son, entre otros:
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