Sólo un poco de ejercicio servirá. Es importante hacer un poco de ejercicio todos los días, especialmente si estás en un trabajo en el que debes estar sentado todo el día. Una media hora de caminata cada día funcionará. Por supuesto más ejercicio es siempre mejor, pero nunca te sientas mal si no puedes hacerlo. Si das una caminata durante al menos media hora cada día estarás bien. Estirar los músculos también es bueno, te hace más consciente de tu cuerpo.


El primero de ellos son las dietas ricas en proteínas. El principal alimento es la carne, porque nuestro cuerpo requiere de esos nutrientes para funcionar básicamente. Por eso es importante incorporar a nuestra dieta para perder peso carnes magras, pavo, pollo, cerdo, pescados y también legumbres, son ingredientes muy utilizados en las dietas proteicas.

Hace pocos días que hemos recibido a la primavera y eso significa que ya quedan pocas semanas para que se acerque el verano, la playa, las vacaciones y ¡la ropa de verano! Esta es una época especialmente positiva para la mayoría de las personas sin embargo hay a quien le entran las prisas por perder esos kilos de más que llevan arrastrados desde hace ya algunos meses y quedaban escondidos debajo del abrigo.

Para desayunar deberías tomar fruta y te recomiendo una porción de pan de cereales con un par de lonchas de pollo/pavo y un café solo o si no te gusta con algo de sacarina. A media mañana es el momento de tomar otra pieza de fruta, para comer no olvides incluir verduras y carne o pescado, ambos blancos, y toma pasta o arroz al menos 3 veces a la semana. Para merendar te recomiendo que tomes frutos secos. En la cena te recomiendo otro plato de verdura. Sazona la verdura con aceite y vinagre no con mayonesa. Y aquí ya entra tu imaginación para buscar una dieta variada que te guste teniendo estos alimentos como base. No tomes pasta, arroz o pan por la tarde y noche, evita tomar alcohol y alimentos o bebidas con una gran cantidad de azucar.
Cuando se establece una dieta, con el fin de bajar de peso, se deberá provocar un balance calórico negativo, mediante una restricción en las calorías que introducimos a partir de la dieta. Como contraposición, nuestro cuerpo responderá incrementando la sensación de hambre para solucionar esta circunstancia, empujándonos imperiosamente a buscar este aporte nutricional.
En casos de no contar con el tiempo necesario, se recomienda no suspender las actividades más de 1 o 2 semanas ya que la declinación en la aptitud física baja rápido. Aquellos que, por ejemplo, realizan 3 veces por semana ejercicio es preferible ir una vez por semana alargando la rutina hasta que las obligaciones como exámenes o realizar horas extras en el trabajo cesen. Se pierde menos lo logrado y es más fácil recuperarlo.
Es un clásico cuando se empiezan las dietas y no hay especialista que no haga hincapié en ello. Los nutricionistas insisten mucho en que la clave de un buen régimen es que sea “moderado, variado y equilibrado”. Para adelgazar basta con seguir una serie de pautas, y priorizar unos alimentos frente a otros, pero la mayoría de mortales necesitan, además, un menú específico: una bien reglamentada que les asegure el éxito.
Es importante que detectes los obstáculos habituales, que crees un entorno adecuado y que adoptes la actitud y la determinación necesaria para lograr este cambio en tu alimentación que repercutirá positivamente en otros aspectos de tu vida. Y recuerda que para modificar los hábitos alimenticios tendrás que modificar tu manera de pensar y sentir hacia la comida. Si piensas que eres feliz gracias a los alimentos ricos en grasa, azúcar y sal, le confieres a estos alimentos un poder inmensurable y te conviertes en una persona dependiente de los alimentos no saludables. Por lo que el replanteamiento debe hacerse también desde tus propias emociones y sentimientos. Deberás aprender a comer conscientemente, identificando tus emociones y escuchando a tu cuerpo; tendrás que desconectar el piloto automático en el acto de la ingesta, sin perder el control  y a la vez disfrutando del momento.
Perder peso gracias a un tratamiento con fármacos (pastillas para adelgazar) puede parecer tentadoramente fácil a simple vista. Sin embargo, estos tratamientos son muy agresivos y sin un control médico adecuado existe el riesgo de que se presenten efectos secundarios graves. El tratamiento con estos fármacos no implica un cambio en los hábitos por lo  que el paciente suele recuperar el peso perdido al finalizar el tratamiento si no se han instaurados hábitos de alimentación correctos. En la mayoría de los casos, una reducción de peso duradera implica siempre un cambio en el estilo de vida: llevar una alimentación sana y equilibrada complementada con suficiente ejercicio físico es la mejor forma de mantener el peso ideal.
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