Cuando se establece una dieta, con el fin de bajar de peso, se deberá provocar un balance calórico negativo, mediante una restricción en las calorías que introducimos a partir de la dieta. Como contraposición, nuestro cuerpo responderá incrementando la sensación de hambre para solucionar esta circunstancia, empujándonos imperiosamente a buscar este aporte nutricional.
Sucede cada año con la llegada de las buenas temperaturas: el miedo a quitarnos las capas y capas de ropa que nos han tenido tapados en invierno hace que mucha gente se vea invadida de pronto por las prisas por adelgazar. En la sociedad actual, donde todo se quiere ya y la rapidez es la norma, a menudo es difícil explicar que el tratamiento del sobrepeso y de la obesidad, si lo queremos hacer bien y de forma saludable, lleva su tiempo.
El picar no es que sea conveniente, sino que es una buenísima estrategia para mantener nuestra glucemia controlada y por tanto regular nuestro apetito. El problema aparece cuando ese picoteo es aleatorio e improvisado, al igual que debemos organizar nuestros desayunos y comidas principales, debemos llevar un cierto control de las alternativas de picoteo sano que están a nuestro alcance para poder incluir entre horas. En principio los alimentos que más nos interesan son aquellos alimentos que nos aporten una pequeña cantidad de azúcar que se absorba de forma lo más lenta posible, que venga asociado a una importante cantidad de fibra para estimular la saciedad y siempre acompañado con una cantidad significativa de agua. Nuestra sugerencia para un picoteo saludable: fruta, lácteos desnatados, cantidades controladas de frutos secos, pequeños bocadillos y sándwich de pan integral pueden ser muy buenas alternativas.
Los supresores del apetito obtenidos con o sin prescripción médica, se pueden emplear en la etapa inicial de un programa de dieta para activar la pérdida de peso y reducir el antojo por los alimentos. En la mayoría de los casos estos supresores no están destinados para su uso a largo plazo, aunque pueden ayudar a perder unas cuantas libras a corto plazo. Una pérdida de peso duradera requiere de una dieta saludable y actividad física. Asegúrate de hablar con tu médico acerca de las ventajas y desventajas de cualquier supresor del apetito.
Verdad: Comer mejor no tiene que costar mucho dinero. Muchas personas piensan que los alimentos frescos son más saludables que los enlatados o congelados. Por ejemplo, algunas personas piensan que la espinaca es mejor cruda que congelada o enlatada. Sin embargo, algunas frutas y vegetales enlatados o congelados proporcionan tantos nutrientes como los frescos y a un costo menor. Escoja vegetales enlatados bajos en sal y frutas enlatadas en su propio jugo o en agua. No se olvide enjuagar a los vegetales enlatados para quitarles el exceso de sal. Algunos productos del mar enlatados, como el atún, son saludables, de bajo costo y fáciles de conservar en la dispensa. Otras fuentes saludables de proteína que no cuestan mucho son las lentejas, las alverjas o chícharos y los frijoles enlatados, congelados o empaquetados en funda.
Bajar de peso no le resulta fácil a nadie. Al comenzar una dieta o rutina de ejercicios, la ansiedad, el hambre y las tentaciones parecen aumentar, lo que nos hace estar pensando en comida todo el día. Por suerte, existen en el mercado suplementos que controlan el apetito y pueden ayudarnos a acelerar el proceso de la pérdida de peso. Hoy te presentamos los 5 mejores.
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