La dieta de Mayo Clinic es la dieta oficial que creó Mayo Clinic y que se basa en la investigación y en la experiencia clínica. Se centra en el consumo de alimentos saludables que son muy sabrosos y en el aumento de la actividad física. Hace hincapié en que la mejor manera de mantener el peso ideal para siempre es cambiar el estilo de vida y adoptar hábitos saludables nuevos. Esta dieta no es un enfoque único que sirve para todos, sino que se puede adaptar a tus necesidades individuales y a tus antecedentes médicos.
Importante: antes de realizar cualquier actividad física de intensidad moderada a intensa se recomienda realizarse estudios de apto físico. Los entrenadores los solicitan antes de comenzar los entrenamientos porque permiten detectar enfermedades que pueden poner en riesgo la salud mientras se desarrolle la actividad física o detectar patologías que favorezcan la aparición de lesiones.
El número de personas con sobrepeso y obesidad está en continuo aumento. En España, la prevalencia de obesidad es del 22,9%, sin embargo, casi la mitad de la población (47,8%) padece sobrepeso y un 70,2% exceso de grasa corporal. Con el estilo de vida actual es frecuente que no se practique suficiente ejercicio físico. El consumo de comida rápida es también cada vez más habitual. ¿Qué se puede hacer si se padece sobrepeso? ¿Cómo se puede adelgazar de forma saludable? Una dieta equilibrada y variada es la clave.

¿Alguna vez has escuchado que no hay que mezclar un grupo de alimentos con otro? – “No comas hidratos y grasas porque entonces engordarás más”. Bien, pues en este método de lo que se trata es de precisamente hacer eso: aprender a combinar aquellos alimentos que sí que permiten perder grasa y adelgazar de forma eficiente así como nutrirnos con los alimentos correctos en los momentos adecuados.

Básicamente aquellos que no sólo nos proporcionen grandes cantidades de energía, sino que además lo hagan de forma rápida. Este es el caso del azúcar, las harinas y arroces refinados -presentes en la mayoría de pastas, panes y arroces que consumimos habitualmente, así como refrescos y zumos industriales. Estos productos generan subidas tremendamente rápidas de azúcar en sangre, lo cual estimula una hormona que se llama insulina que actúa introduciendo azúcar dentro de nuestros músculos -lo que a priori podría ser positivo-, solo que cuando la subida de azúcar es brusca y en grandes cantidades esta insulina puede estimular también la entrada de esa energía a otro tipo de células llamadas adipocitos, las cuales están relacionadas con el incremento del tejido graso.
El té verde es antioxidante, quema grasa t depurativo. Esto quiere decir que, el té verde, ayuda a controlar el colesterol y triglicéridos, ambos ligados a problemas de sobrepeso. Si tienes hígado graso o deseas disminuir la grasa en tu organismo, este té brinda poder termogénico que es el adecuado en esos casos. Por último, el té verde es capaz de ayudarte a limpiar el colón y eliminar toxinas que influyen negativamente en la digestión, volviendo lento el proceso de perder peso.
Qsymia (fentermina y topiramato):  Este medicamento ayuda a suprimir el apetito y reducir la ingesta de alimentos. Si tiene un IMC superior a 30 o un índice de masa corporal de 27 o más junto con una afección relacionada con el peso, su médico puede recetarle este producto. El medicamento debe tomarse junto con las modificaciones del estilo de vida para la pérdida de peso sostenida.
En primer lugar, para empezar a perder peso es necesario conseguir un balance energético negativo. En otras palabras: gastar más calorías de las que se ingieren. La mejor forma de lograrlo consiste en cambiar los hábitos alimentarios y practicar más ejercicio. Si se desea adelgazar de modo saludable, hay que intentar reducir el consumo calórico como máximo 500 o 1000 kilocalorías por debajo de sus necesidades calóricas diarias. De esta manera se puede perderá aproximadamente 0,5-1 kilogramo de grasa corporal por semana.
El orlistat se puede emplear para perder peso en casos de obesidad (IMC superior a 30) o sobrepeso con IMC superior a 28 siempre que se demuestren factores de riesgo asociados, como diabetes mellitus, hipertensión, o niveles altos de colesterol. Ha de ser combinado con una dieta ligera para reducir calorías, siempre que no se haya conseguido adelgazar mediante el ejercicio físico y un cambio de alimentación.
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