Es natural que toda persona que desea bajar de peso quiera hacerlo rápidamente. Sin embargo, la evidencia demuestra que las personas que bajan de peso en forma gradual y constante (entre 1 y 2 libras por semana) logran mejores resultados en no volver a recuperarlo. Bajar de peso en forma saludable no se trata solamente de seguir una dieta o programa. Es llevar un estilo de vida estable que incluya cambios a largo plazo en la alimentación diaria y los hábitos de ejercicio.

Un supresor del apetito es mejor tomarlo con el estómago vacío una hora antes de una comida. De liberación sostenida o de los productos de acción prolongada deben tragarse enteras. Aplastamiento o masticar las pastillas destruirá la acción de largo y puede causar aumento de los efectos secundarios. Nunca se deben tomar con más frecuencia o más tiempo del indicado. Por lo general, se toman durante 8 a 12 semanas. En general, no se recomienda la combinación más medicamentos supresores del apetito.

Perder peso gracias a un tratamiento con fármacos (pastillas para adelgazar) puede parecer tentadoramente fácil a simple vista. Sin embargo, estos tratamientos son muy agresivos y sin un control médico adecuado existe el riesgo de que se presenten efectos secundarios graves. El tratamiento con estos fármacos no implica un cambio en los hábitos por lo  que el paciente suele recuperar el peso perdido al finalizar el tratamiento si no se han instaurados hábitos de alimentación correctos. En la mayoría de los casos, una reducción de peso duradera implica siempre un cambio en el estilo de vida: llevar una alimentación sana y equilibrada complementada con suficiente ejercicio físico es la mejor forma de mantener el peso ideal.
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