Los lácteos son muy recomendables en nuestras dietas pensadas para conseguir el peso ideal. En primer lugar por sus nutrientes animales, y en segundo lugar por la importante dosis de calcio. Los quesos son buenos, pero intentaremos evitar los más grasos como el azul. Los yogures y un vaso de leche son básicos y muy apetecibles a cualquier hora del día.
Ya sabemos que comer pescados ricos en ácidos grasos omega 3 (como el salmón o atún) acelera tu metabolismo, además de regular los niveles de azúcar en sangre y reducir otros problemas como la inflamación. Pero algunos estudios han comprobado que estos ácidos grasos también ayudan a reducir la resistencia a la leptina, una hormona que facilita la pérdida de peso.
Es importante que detectes los obstáculos habituales, que crees un entorno adecuado y que adoptes la actitud y la determinación necesaria para lograr este cambio en tu alimentación que repercutirá positivamente en otros aspectos de tu vida. Y recuerda que para modificar los hábitos alimenticios tendrás que modificar tu manera de pensar y sentir hacia la comida. Si piensas que eres feliz gracias a los alimentos ricos en grasa, azúcar y sal, le confieres a estos alimentos un poder inmensurable y te conviertes en una persona dependiente de los alimentos no saludables. Por lo que el replanteamiento debe hacerse también desde tus propias emociones y sentimientos. Deberás aprender a comer conscientemente, identificando tus emociones y escuchando a tu cuerpo; tendrás que desconectar el piloto automático en el acto de la ingesta, sin perder el control  y a la vez disfrutando del momento.
Otro suplemento natural es el Meratrim, que es la combinación de dos extractos que pueden cambiar el metabolismo de las células de grasa, haciendo que estas no se multipliquen, ayuda a mantener la energía y así reducir la ingesta de carbohidratos y azúcares, también reduce la producción de colesterol y ácidos grasos en el cuerpo, y ayuda a utilizar la energía almacenada en el cuerpo. No contiene efectos secundarios conocidos.
Si el hígado se agota y no funcionan con combustible antes de dormir, el cerebro desencadena la liberación de hormonas del estrés de las glándulas suprarrenales y degradan el músculo y el hueso, y no es "recuperar" durante el sueño. Y si no "recuperar", no se queman grasas. Por otra parte, la producción excesiva de hormonas de estrés en el largo plazo, día a día puede llevar a muchos males de la salud - incluyendo la obesidad, enfermedades cardiacas, la osteoporosis, la diabetes, la función inmune deficiente, la hipertensión, la depresión y otros problemas de salud preocupante.
El ritmo de pérdida adecuado es 0,5-1 kg a la semana. Las dos primeras semanas de dieta puede perderse más cantidad de peso, pero en realidad lo que se pierde es agua ligada a las reservas de glucógeno del músculo. De ahí esa pérdida de volumen, a veces muy llamativa, que suele ocurrir al inicio de una dieta de adelgazamiento. Después, como os digo, la pérdida de grasa (que es lo que realmente sobra), será a un ritmo más lento.
La liraglutida es un análogo del GLP-1, ya autorizado en la Unión Europea a dosis bajas (hasta 1,8 mg al día) para el tratamiento de la diabetes tipo II. El GLP-1 es una hormona natural del organismo que se secreta en el intestino delgado en respuesta a la ingesta de alimentos y que regula el apetito. Sin embargo, esta hormona desaparece en la sangre a gran velocidad, por lo se ha creado el agonista liraglutida, que permanece más tiempo en la sangre manteniendo la sensación de saciedad por más tiempo.
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