Básicamente aquellos que no sólo nos proporcionen grandes cantidades de energía, sino que además lo hagan de forma rápida. Este es el caso del azúcar, las harinas y arroces refinados -presentes en la mayoría de pastas, panes y arroces que consumimos habitualmente, así como refrescos y zumos industriales. Estos productos generan subidas tremendamente rápidas de azúcar en sangre, lo cual estimula una hormona que se llama insulina que actúa introduciendo azúcar dentro de nuestros músculos -lo que a priori podría ser positivo-, solo que cuando la subida de azúcar es brusca y en grandes cantidades esta insulina puede estimular también la entrada de esa energía a otro tipo de células llamadas adipocitos, las cuales están relacionadas con el incremento del tejido graso.


Para qué: para activar la situación metabólica del cuerpo que se conoce como "cetosis" por la cual se empieza a usar la grasa corporal como fuente energética. Las proteínas magras (que no se acompañan de salsas ni aceites en exceso) no suelen convertirse en grasa acumulada y exigen al metabolismo activar una gran cantidad de energía para ser procesadas.
La dieta de Mayo Clinic está diseñada para ayudarte a perder de 6 a 10 libras (2.7 a 4.5 kilogramos) durante la fase inicial de dos semanas. Después pasas a la segunda etapa, en la que sigues bajando de 1 a 2 libras (0,5 kg a 1 kg) por semana hasta alcanzar tu peso deseado. Al continuar con los hábitos de vida que aprendiste, puedes mantener tu peso meta de por vida. La mayoría de las personas pueden bajar de peso con casi cualquier plan de dieta que limite las calorías —al menos, a corto plazo. El objetivo de la dieta de Mayo Clinic es ayudarte a mantener el peso de forma permanente al tomar decisiones inteligentes acerca de los alimentos, al aprender a controlar los contratiempos y al cambiar tu estilo de vida.

El hígado tiene una capacidad de almacenamiento reducido de sólo 75 g de glucosa y que debe emprender 10g/hour, 6,5 g en el cerebro (el más exigente de energía órgano) y 3,5 g para el riñón y glóbulos rojos. Si bien reconocemos el consejo común de dormir lo suficiente para evitar problemas tales como aumento de peso, pérdida de memoria, deterioro físico, etc, 7,5 horas resulta ser la duración del sueño óptimo con abastecimiento de combustible de una sola vez con la miel antes de dormir. Esto está muy en línea con los informes de muchos medios de comunicación que advirtió que el sueño prolongado, al igual que la falta de sueño puede conducir a graves problemas de salud a través del tiempo.

Verdad: El queso, la leche y el yogur sin grasa o bajos en grasa son tan nutritivos como los productos hechos con leche entera, pero tienen menos grasa y calorías. Los productos de derivados de la leche, también conocidos como productos lácteos, tienen proteína que sirve para aumentar la masa muscular y para ayudar a que los órganos funcionen bien. También tienen calcio que sirve para fortalecer los huesos. La mayoría de las leches y algunos yogures vienen enriquecidos con vitamina D que ayuda al cuerpo a utilizar el calcio. La mayoría de las personas que viven en los Estados Unidos no obtienen suficiente calcio ni vitamina D. Los productos de leche son una manera fácil de obtener más de estos nutrientes.


En una sartén honda vierte una cucharada de aceite de oliva y rehoga una cebolla picada y remueve cada pocos minutos para que no se queme (si de todas formas se quema añade un poco de agua o caldo vegetal). Cuando esta esté dorada añade un pimiento rojo picado y una patata laminada, cubre con caldo vegetal y tápalo hasta que la patata casi esté cocida. Añade un lomo de bacalao, tapa de nuevo y cocina hasta que esté el pescado en su punto.
Cuánto tiempo: al ser un método restrictivo que reduce la presencia de los hidratos de carbono, uno de los grupos de alimentos básicos de la pirámide nutricional, no puede extenderse por más de 10 días. Después de logrado el descenso se debe continua con una alimentación equilibrada donde también se contemplen los hidratos, una de las principales fuentes de energía fundamentales para el organismo.
Además, el azúcar natural de las frutas afecta el consumo de hidratos de carbono —sobre todo si consumes muchas frutas—. Es posible que esto aumente temporalmente tu nivel de azúcar en sangre o de ciertas grasas en sangre. Sin embargo, este efecto disminuye si estás bajando de peso. Si tienes diabetes o alguna otra enfermedad, o inquietudes, trabaja con tu médico para adaptar la dieta de Mayo Clinic a tu situación. Por ejemplo, las personas que tienen diabetes deberían procurar consumir más vegetales que frutas si es posible. Una buena idea es comer vegetales como tentempiés en lugar de frutas únicamente.
Una versión sintética de estas se vende como suplemento alimenticio para la pérdida de peso incrementando la síntesis de grasa e incrementando los niveles de la hormona adiponectina que se sintetiza en el tejido adiposo y participa transformando la grasa en energía que el cuerpo puede utilizar y al degradar la grasa acumulada se logra obtener una pérdida de tallas, teniendo un cuerpo con un menor porcentaje de grasa.
Si esta persona visita el gimnasio y consume 1000 calorías, la proporción es de 20% de grasa y 80% de glucosa, es decir, 200 calorías de grasa y 800 calorías de la glucosa. En el ejercicio, la grasa se obtiene de la grasa muscular (triglicéridos) y la grasa corporal (tejido adiposo) en igual cantidad. Así, la grasa en el cuerpo consumido durante el ejercicio es sólo 100 calorías, lo que se trata de sólo 11g o menos de 0.5 oz!
Con mi nuevo conocimiento sobre nutrición, finalmente he podido perder todas las libras extra y mantener un peso saludable. Lo hice a pesar de que soy más vieja y debería tener un metabolismo más lento, y lo he hecho sin correr 35 millas (56 kilómetros) y andar en bicicleta 20 millas (32 kilómetros) a la semana. Ahora entiendo que, si bien el ejercicio y el manejo del estrés son importantes, la verdadera clave —el 80 % de la ecuación— es la nutrición. ¡Mi transformación no vino a través de entrenamientos insoportables, sino al comer PLANTAS!
El orlistat se puede emplear para perder peso en casos de obesidad (IMC superior a 30) o sobrepeso con IMC superior a 28 siempre que se demuestren factores de riesgo asociados, como diabetes mellitus, hipertensión, o niveles altos de colesterol. Ha de ser combinado con una dieta ligera para reducir calorías, siempre que no se haya conseguido adelgazar mediante el ejercicio físico y un cambio de alimentación.
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