Una tasa de pérdida de peso de 1 a 2 libras por semana significa que usted no tiene que experimentar terribles privaciones. Los Institutos Nacionales de la Salud advierte que las mujeres no deben tomar en menos de 1.200 calorías por día y los hombres menos de 1.500 por día. Cortar calorías discrecionales primera - como los refrescos y los dulces - para contribuir a su déficit de calorías. Llene la mitad de su plato con alto volumen, alimentos bajos en calorías, como verduras verdes, una cuarta parte de su plato con un carbohidrato saludable como los granos enteros o boniatos y un cuarto con una proteína magra, como pollo sin piel o pescado. Haga del ejercicio una prioridad - incluso la quema de un extra de 250 calorías al día en un paseo de 40 minutos - ayudará a contribuir a la pérdida de peso.

Además de ayudarte a mantener el metabolismo activo y consumiendo energía, es la única forma de controlar el apetito y no llegar con un hambre de lobo a la comida o a la cena. Por supuesto, este picoteo debe ser sano. Psicológicamente, será un "subidón" de endorfinas poder comer cuando tengas hambre. SÍ. Frutos secos naturales, sin tostar, como nueces, anacardos, almendras o pipas de girasol; una pieza de fruta fresca o un puñadito de frutos rojos (segunda ración antioxidante); un yogur desnatado; una tortita de arroz inflado; una lata de atún al natural o fiambre bajo en grasa; un par de galletas de avena o un par de onzas de chocolate negro si tienes un ataque de dulce.
Es un clásico cuando se empiezan las dietas y no hay especialista que no haga hincapié en ello. Los nutricionistas insisten mucho en que la clave de un buen régimen es que sea “moderado, variado y equilibrado”. Para adelgazar basta con seguir una serie de pautas, y priorizar unos alimentos frente a otros, pero la mayoría de mortales necesitan, además, un menú específico: una bien reglamentada que les asegure el éxito.
Cuando comemos, los alimentos se van descomponiendo poco a poco en sus distintos componentes y el organismo los transforma en la “moneda energética”, que es la glucosa. Una vez que obtenemos la cantidad de glucosa que necesitamos para funcionar en ese momento, el exceso se almacena en otra sustancia de reserva (glucógeno), que nos sirve como “despensa” para cuando se pueda necesitar. Si ese exceso de glucosa es muy abundante la despensa está a tope de su capacidad y se transforma en otra sustancia de reserva mucho más consistente y que se moviliza con más dificultad: la grasa.
Es importante que sepas que el porcentaje de grasa corporal es muy relevante en una persona, ya que un exceso, sobre todo a nivel visceral, puede traer aparejado serias patologías como obesidad, hipertensión, diabetes, enfermedades cardiovasculares, cáncer, etc. Los niveles de grasa corporal dependen de varios factores como: la genética, el género, la actividad física, la regulación hormonal, el comportamiento alimentario, la microbiota, etc. Y entre los factores más determinantes estarían la ingesta y el gasto energético diario (gasto en reposo y en actividad), de lo que te hablaré más adelante.
Algunas dietas de moda no son saludables y no proveen todos los nutrientes que el cuerpo necesita. Además, si pierde más de 3 libras (casi 1½ kilos) a la semana por varias semanas, puede aumentar la posibilidad de que desarrolle cálculos biliares (masas de material sólido en la vesícula biliar que pueden ser dolorosas). Si sigue una dieta de menos de 800 calorías al día por largo tiempo, puede llegar a tener problemas graves del corazón.
¿Por qué una dieta de miel durante la hibernación? La miel es encontrado para ser el alimento más ideal que puede proporcionar un mecanismo de abastecimiento de combustible para el hígado debido a su composición proporción de 1:1 de la fructosa y la glucosa. La fructosa de la miel que entra en el hígado, se convierte en glucosa y se almacena como glucógeno hepático. La fructosa también provoca que la glucosa enzimas en el hígado para tomar la glucosa, por lo tanto, reducir el índice glucémico de la glucosa.
Para perder peso, además de la actividad física, es indispensable corregir los posibles errores alimentarios y adaptar la ingesta calórica a las necesidades calóricas. Para perder entre 500-1000 g/semana la dieta deberá tener entre 500-1000 kcal menos por día que las kilocalorías que se gastan. Así, si se gastan 2000 kcal/dia, para perder 500 g/semana la dieta deberá ser de 1500 kcal/dia.
Elabore una lista de sus hábitos de alimentación. Mantener un "diario de alimentos" durante unos días donde anote todo lo que come y la hora en que lo hace le ayudará a descubrir sus hábitos. Por ejemplo, puede caer en la cuenta de que siempre quiere algo dulce cuando siente una baja de su energía a media tarde. Use planificación de menús (en inglés) [PDF-34KB] para elaborar la lista. Es bueno anotar cómo se sentía cuando decidió comer, especialmente si no tenía hambre. ¿Estaba cansado o estresado?
Como te decíamos antes, muchas veces no son los alimentos en sí los que te engordan sino la forma y el momento en que los comes. Por ejemplo, los hidratos son recomendables por la mañana o al medio día si después vas a hacer un esfuerzo físico, pero no por la noche, cuando se acumularían durante el sueño. Para cenar son mucho más ligeras las proteínas, sobre todo si has hecho ejercicio, ya que son el alimento de los músculos. También es importante combinar bien los alimentos: pasta y proteínas siempre "casan" con verduras, pero no van demasiado bien juntas, ya que dan como resultado platos demasiado calóricos y difíciles de digerir. La forma de cocinar los alimentos también resulta fundamental: mejor frescos, al vapor, al horno o a la plancha.

El  hinojo tiene propiedades importantes que combaten la inflamación. Durante mucho tiempo se ha utilizado para tratar la flatulencia y otros problemas gastrointestinales. Mientras que los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos no tienen ninguna postura sobre la efectividad medicinal del hinojo, una agencia gubernamental oficial similar a la FDA en Alemania que se centra en las hierbas dice que la planta puede de hecho ser un luchador eficaz de la flatulencia, eliminado la hinchazón y estimulando la pérdida de peso.
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Perder peso gracias a un tratamiento con fármacos (pastillas para adelgazar) puede parecer tentadoramente fácil a simple vista. Sin embargo, estos tratamientos son muy agresivos y sin un control médico adecuado existe el riesgo de que se presenten efectos secundarios graves. El tratamiento con estos fármacos no implica un cambio en los hábitos por lo  que el paciente suele recuperar el peso perdido al finalizar el tratamiento si no se han instaurados hábitos de alimentación correctos. En la mayoría de los casos, una reducción de peso duradera implica siempre un cambio en el estilo de vida: llevar una alimentación sana y equilibrada complementada con suficiente ejercicio físico es la mejor forma de mantener el peso ideal.
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