Para desayunar deberías tomar fruta y te recomiendo una porción de pan de cereales con un par de lonchas de pollo/pavo y un café solo o si no te gusta con algo de sacarina. A media mañana es el momento de tomar otra pieza de fruta, para comer no olvides incluir verduras y carne o pescado, ambos blancos, y toma pasta o arroz al menos 3 veces a la semana. Para merendar te recomiendo que tomes frutos secos. En la cena te recomiendo otro plato de verdura. Sazona la verdura con aceite y vinagre no con mayonesa. Y aquí ya entra tu imaginación para buscar una dieta variada que te guste teniendo estos alimentos como base. No tomes pasta, arroz o pan por la tarde y noche, evita tomar alcohol y alimentos o bebidas con una gran cantidad de azucar.
Cerca de dos tercios de los adultos en Estados Unidos tienen sobrepeso u obesidad. Alcanzar un peso saludable puede ayudarlo a controlar el colesterol, la presión arterial y el azúcar en la sangre. También puede ayudarlo a prevenir enfermedades relacionadas con el peso, tales como las enfermedades cardiacas, la diabetes, la artritis y algunos cánceres.
Alga microscópica que se consigue en tabletas o en harina en cualquier tienda naturista o herboristería. La Spirulina es un reductor natural del apetito ya que actúa sobre el hipotálamo disminuyendo la sensación de hambre. Tiene un alto valor nutritivo ideal para sobrellevar una dieta sin pasar hambre ni mala nutrición. Previene varias enfermedades relacionadas con el sobrepeso somo el azúcar en sangre y el colesterol alto. Mejora la circulación sanguínea.
Es importante que sepas que el porcentaje de grasa corporal es muy relevante en una persona, ya que un exceso, sobre todo a nivel visceral, puede traer aparejado serias patologías como obesidad, hipertensión, diabetes, enfermedades cardiovasculares, cáncer, etc. Los niveles de grasa corporal dependen de varios factores como: la genética, el género, la actividad física, la regulación hormonal, el comportamiento alimentario, la microbiota, etc. Y entre los factores más determinantes estarían la ingesta y el gasto energético diario (gasto en reposo y en actividad), de lo que te hablaré más adelante.
Es natural que toda persona que desea bajar de peso quiera hacerlo rápidamente. Sin embargo, la evidencia demuestra que las personas que bajan de peso en forma gradual y constante (entre 1 y 2 libras por semana) logran mejores resultados en no volver a recuperarlo. Bajar de peso en forma saludable no se trata solamente de seguir una dieta o programa. Es llevar un estilo de vida estable que incluya cambios a largo plazo en la alimentación diaria y los hábitos de ejercicio.

La clave para perder peso (o más bien grasa corporal) es generar un balance energético negativo. Es decir, consumir -de forma controlada- menos calorías de las que quemamos, y que dichas calorías provengan de alimentos de "calidad" nutricional. Eso sí, si exponemos a nuestro cuerpo a una restricción calórica excesiva puede tener efectos negativos: decaimiento y el conocido efecto rebote (nuestro cuerpo se defiende de la falta de energía asimilándola en forma de grasa).


Las personas que hacen dieta a menudo ven ciertos supresores del apetito publicitados en revistas o en línea. En general, la palabra “supresor del apetito” se refiere a un medicamento recetado que lo ayuda a sentirse menos hambriento para que pueda perder peso. Sin embargo, el término también es utilizado por algunos fabricantes de pastillas para adelgazar a base de hierbas y componentes naturales para describir a los productos a base de plantas que ayudan a controlar el hambre.
Unos años más tarde, empecé a recuperar algo de peso, a pesar de que me estaba desgastando con el ejercicio. Me encontré con un artículo que decía que, a medida que envejecemos, nuestro metabolismo se ralentiza debido a la disminución natural de la masa muscular, por lo que debemos aumentar nuestro ejercicio de quema de calorías. Si no lo hacemos, aumentamos 10 libras (cuatro kilogramos) cada unos cuantos años, a pesar de que todavía estemos haciendo ejercicio. Recuerdo haber pensado: “¡¿QUÉ ?!”. Me estaba ejercitando hasta la muerte para mantener el peso, ¿y ahora iba a tener que aumentar continuamente la intensidad y la distancia, solo para evitar ganarlo de vuelta? Ese desaliento fue el comienzo del final de mis días de guerrera del ejercicio.
El  hinojo tiene propiedades importantes que combaten la inflamación. Durante mucho tiempo se ha utilizado para tratar la flatulencia y otros problemas gastrointestinales. Mientras que los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos no tienen ninguna postura sobre la efectividad medicinal del hinojo, una agencia gubernamental oficial similar a la FDA en Alemania que se centra en las hierbas dice que la planta puede de hecho ser un luchador eficaz de la flatulencia, eliminado la hinchazón y estimulando la pérdida de peso.
Si por el contrario estás acostumbrado a realizar ejercicios aeróbicos, independientemente de la modalidad de ejercicio elegida (spinning, running o natación), pásate al ejercicio por intervalos. Con media hora al día, será suficiente. 8 minutos de calentamiento, 15 de ejercicio por intervalos en los que alternes 1 minuto de ejercicio fuerte con 1 más lento y 7 minutos de enfriamiento.
Aclarado este punto, también es cierto que existen ocasiones puntuales en los que puede ser útil bajar rápidamente de peso, apelando a una dieta que acelere el proceso para ver resultados y poder disfrutarlos. Por ejemplo, cuando se ha estado mucho tiempo con un peso alto y la ansiedad hace que la persona quiera notar el cambio en su figura para así motivarse y poder adherir a un plan seguro de alimentación y ejercicios. O cuando solo hay dos o tres kilos que perder y se viene un evento importante en el que se quiere lucir una figura espléndida.
Perder peso gracias a un tratamiento con fármacos (pastillas para adelgazar) puede parecer tentadoramente fácil a simple vista. Sin embargo, estos tratamientos son muy agresivos y sin un control médico adecuado existe el riesgo de que se presenten efectos secundarios graves. El tratamiento con estos fármacos no implica un cambio en los hábitos por lo  que el paciente suele recuperar el peso perdido al finalizar el tratamiento si no se han instaurados hábitos de alimentación correctos. En la mayoría de los casos, una reducción de peso duradera implica siempre un cambio en el estilo de vida: llevar una alimentación sana y equilibrada complementada con suficiente ejercicio físico es la mejor forma de mantener el peso ideal.
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