Es importante que detectes los obstáculos habituales, que crees un entorno adecuado y que adoptes la actitud y la determinación necesaria para lograr este cambio en tu alimentación que repercutirá positivamente en otros aspectos de tu vida. Y recuerda que para modificar los hábitos alimenticios tendrás que modificar tu manera de pensar y sentir hacia la comida. Si piensas que eres feliz gracias a los alimentos ricos en grasa, azúcar y sal, le confieres a estos alimentos un poder inmensurable y te conviertes en una persona dependiente de los alimentos no saludables. Por lo que el replanteamiento debe hacerse también desde tus propias emociones y sentimientos. Deberás aprender a comer conscientemente, identificando tus emociones y escuchando a tu cuerpo; tendrás que desconectar el piloto automático en el acto de la ingesta, sin perder el control  y a la vez disfrutando del momento.
Pon agua a calentar y cuando hierva añade un poco de arroz dejando que se cocine hasta que esté hecho. Por otro lado, corta una zanahoria, un pimiento y una cebolla y sofríelas con un poco de aceite, cuando estas estén cocidas añade el arroz y las lentejas (en conserva, previamente escurridas), vierte salsa de soja mientras está en la sartén y voltea para que todo coja el sabor de la soja.
Para desayunar deberías tomar fruta y te recomiendo una porción de pan de cereales con un par de lonchas de pollo/pavo y un café solo o si no te gusta con algo de sacarina. A media mañana es el momento de tomar otra pieza de fruta, para comer no olvides incluir verduras y carne o pescado, ambos blancos, y toma pasta o arroz al menos 3 veces a la semana. Para merendar te recomiendo que tomes frutos secos. En la cena te recomiendo otro plato de verdura. Sazona la verdura con aceite y vinagre no con mayonesa. Y aquí ya entra tu imaginación para buscar una dieta variada que te guste teniendo estos alimentos como base. No tomes pasta, arroz o pan por la tarde y noche, evita tomar alcohol y alimentos o bebidas con una gran cantidad de azucar.
La doctora Manuela Verdejo, de la clínica Dalystetic, recomienda ingerir más proteínas para crear músculo en tu dieta de adelgazamiento. "Elige el pavo y el pollo y limita la carne roja. Procura aumentar las piezas del pescado a la semana, en especial el azul (salmón, anchoas, trucha, sardinas...) , huevos, tofu, bebidas vegetales de avena o soja y fermentados como el kéfir con bacterias beneficiosas para la salud", apunta la experta.
Para qué: para activar la situación metabólica del cuerpo que se conoce como "cetosis" por la cual se empieza a usar la grasa corporal como fuente energética. Las proteínas magras (que no se acompañan de salsas ni aceites en exceso) no suelen convertirse en grasa acumulada y exigen al metabolismo activar una gran cantidad de energía para ser procesadas.
Es importante que detectes los obstáculos habituales, que crees un entorno adecuado y que adoptes la actitud y la determinación necesaria para lograr este cambio en tu alimentación que repercutirá positivamente en otros aspectos de tu vida. Y recuerda que para modificar los hábitos alimenticios tendrás que modificar tu manera de pensar y sentir hacia la comida. Si piensas que eres feliz gracias a los alimentos ricos en grasa, azúcar y sal, le confieres a estos alimentos un poder inmensurable y te conviertes en una persona dependiente de los alimentos no saludables. Por lo que el replanteamiento debe hacerse también desde tus propias emociones y sentimientos. Deberás aprender a comer conscientemente, identificando tus emociones y escuchando a tu cuerpo; tendrás que desconectar el piloto automático en el acto de la ingesta, sin perder el control  y a la vez disfrutando del momento.
Adelgazar 15 kg en 7-8 meses implica que harás un descenso promedio de 500 g a la semana, que es lo recomendable para evitar pérdida muscular y deficiencias nutricionales. Por ello es importante que te pongas en las manos de un dietista nutricionista colegiado que te brindará todas las herramientas necesarias para  que por un  lado, logres disminuir progresivamente tu porcentaje de grasa y por otro lado, para que luego seas capaz de mantener un peso saludable.
Posteriormente a su comercialización han ido en aumento los casos notificados de trastornos psiquiátricos graves, incluyendo intento de suicidio y suicidio consumado. Tras la revisión de todos los datos disponibles de eficacia y seguridad, el Comité de Medicamentos de Uso Humano (CHMP) de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) confirmó que se duplica el riesgo de trastornos psiquiátricos en pacientes que utilizan Acomplia® y estimó que no hay garantías de que dicho riesgo se pueda reducir con medidas adicionales.
La manzanilla y lavanda hacen frente a la fatiga y la depresión mediante la reducción de la tensión que viene con el insomnio. La reducción del estrés impide que los niveles de inflamación, que han sido directamente vinculados con el peso y azúcar en la sangre, aumenten. Un estudio alemán encontró que la infusión  de manzanilla mejoró significativamente los síntomas físicos relacionados con la falta de sueño, e incluso ayudó a reducir los niveles de la depresión en la falta de sueño crónica.
Existen diversas opiniones sobre el uso de inhibidores del apetito y de la absorción de las grasas como tratamiento para perder peso. Algunos opinan que se pueden tomar durante un tiempo como complemento, siempre que finalmente se modifique también la alimentación. Otros consideran que deben tenerse en cuenta los graves efectos secundarios. Eso sí, hay que tener en cuenta que muchos medicamentos para adelgazar  han sido aprobados y después, con el tiempo, son retirados del mercado debido a sus efectos secundarios.
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