Empeze en el octubre del 2016 con 97 kg y después de 8 meses ya estoy a 85 kg. Estoy bien, me siento muy energética y positiva y ya se que falta poquito para llegar a mi objetivo de 79 kg. Y todo esto gracias a la ayuda y a la guía de Marisa en Alimmenta. Con su profesionalidad he por fin re-aprendido a comer en manera saludable, a utilizar bien los alimentos en mi dia a dia y he afrontado los cambios que estaban pasando en mi vida con mucha positividad y un poquito mas de calma también en el aspecto de mi alimentación.
Aclarado este punto, también es cierto que existen ocasiones puntuales en los que puede ser útil bajar rápidamente de peso, apelando a una dieta que acelere el proceso para ver resultados y poder disfrutarlos. Por ejemplo, cuando se ha estado mucho tiempo con un peso alto y la ansiedad hace que la persona quiera notar el cambio en su figura para así motivarse y poder adherir a un plan seguro de alimentación y ejercicios. O cuando solo hay dos o tres kilos que perder y se viene un evento importante en el que se quiere lucir una figura espléndida.
Si quieres ser delgado o delgada tienes que ser inteligente: cambia tu patrón de alimentación de forma permanente. De este modo ¡perderás esos kilos para siempre! Recuerda esto: después de comer (de cinco a) nueve piezas de fruta al día durante un par de meses te darás cuenta de que tu apetito por la fruta ha aumentado estructuralmente y, además, ¡tu sed de estimulantes sin duda habrá disminuido! ¡Inténtalo, es realmente mágico!

Para ser sinceros, las dietas milagro saludables no existen, pues nuestro cuerpo adelgazará demasiado en poco tiempo no dándole tiempo a una respuesta adaptativa efectiva. Esto provocará que, cuando volvamos a pasarnos un poco en la ingesta de calorías, nuestro cuerpo asimile todo lo que comamos engordando en menor tiempo y volviendo al estado anterior rápidamente. Hacer ejercicio aeróbico y anaeróbico cada día 30 minutos, nos reportará una quema extra saludable, ya que nuestro cuerpo tiene un diseño especial que hace que moverse y ejercitarse sea esencial.

La dieta de la papaya es fácil de implementar, esta es una de las frutas más saludables que puedes existir, además de que cuenta con un color muy llamativo y un exquisito sabor bastante dulce. Y en su interior podrás encontrar una grandiosa pulpa compuesta por papaína, el cual es excelente dado a los diversos beneficios que aporta a la salud del organismo, además, como si fuese poco, la dieta de la papaya también es muy efectiva cuando se trata de adelgazar.
Se trata de un régimen con un enfoque basado en el “hazlo tú mismo”: es muy flexible pero requiere un gran compromiso, dado que no está tan pautada como otras dietas. La clave del plan reside en la reducción a la mínima expresión del consumo de grasas, en particular las grasas saturadas (lácteos enteros, fritos, carnes grasas…). Por lo demás, se prima el consumo de cereales integrales, fruta, vegetales, pescado y pollo (sin la piel).
De acuerdo, pero sé inteligente. Si tienes unas ganas irresistibles de llevarte algo dulce a la boca, que sea una onza de chocolate negro, una tortita de arroz inflado, un dulce casero, un par de galletas integrales sin azúcar blanco, un yogur con sirope de Ágave o una pieza de fruta. Pero si eres capaz, espera unos minutos y en lugar de comer dulce, toma algo salado y más nutritivo, por ejemplo, un pequeño bocadillo de atún o de jamón ibérico, una tortilla francesa o un puñadito de frutos secos. Te saciarán el hambre (comiendo dulce querrás más dulce en poco tiempo), te aportarán menos calorías y más nutrientes. Lo importante es salirse de la "rueda del azúcar" y tomar alimentos "reales".
En una olla grande añade una cucharada de aceite de oliva, cuando esté caliente añade 3 dientes de ajo enteros y remueve para que no se quemen y se doren. Cuando estén doraditos añade las judías pintas (que previamente habrán estado en remojo un día), remueve unos minutos, añade agua (3 veces más que el peso de las judías) y 2 hojas de laurel. Tapa la olla y deja hervir hasta que estén cocidas.

Corta unas 5-6 cebollas muy finitas. En una sartén grande añade una cucharada de aceite de oliva y cuando esté caliente rehoga los calamares (solo para marcarlos, no deben cocerse). Cuando hayan cogido un poco de color retíralos del fuego. A continuación, en la misma sartén añades la cebolla, bajas el fuego, añades un poco de agua y sal y cueces a fuego lento. Cuando la cebolla esté prácticamente cocida y doradita añades los calamares y dejas cocer hasta que estos estén en su punto. En unos 5 minutos podrás servirlo.


La clave para perder peso (o más bien grasa corporal) es generar un balance energético negativo. Es decir, consumir -de forma controlada- menos calorías de las que quemamos, y que dichas calorías provengan de alimentos de "calidad" nutricional. Eso sí, si exponemos a nuestro cuerpo a una restricción calórica excesiva puede tener efectos negativos: decaimiento y el conocido efecto rebote (nuestro cuerpo se defiende de la falta de energía asimilándola en forma de grasa).
Los productos de Skinny Bunny no solo son veganos, también son kosher, libres de gluten, sin lácteos, sin soja, y lo más importante, sin organismos genéricamente modificados. Entre sus propiedades, te ayudará a mantenerte activo y al mismo tiempo a disminuir tu peso. A pesar de ser nuevo en Amazón, Skinny Bunny ya tiene un renombre en la comunidad latinoamericana.

¿Hay algo que pueda hacer para evitar este desencadenante o esta situación? Esta opción funciona mejor con algunos factores desencadenantes que son independientes de otros. Por ejemplo, ¿podría tomar un camino distinto al trabajo para evitar parar en su restaurante favorito de comida rápida? ¿Hay otro lugar en el comedor del trabajo donde se pueda sentar que no esté cerca de la máquina expendedora?


El primero de ellos son las dietas ricas en proteínas. El principal alimento es la carne, porque nuestro cuerpo requiere de esos nutrientes para funcionar básicamente. Por eso es importante incorporar a nuestra dieta para perder peso carnes magras, pavo, pollo, cerdo, pescados y también legumbres, son ingredientes muy utilizados en las dietas proteicas.
La liraglutida es un análogo del GLP-1, ya autorizado en la Unión Europea a dosis bajas (hasta 1,8 mg al día) para el tratamiento de la diabetes tipo II. El GLP-1 es una hormona natural del organismo que se secreta en el intestino delgado en respuesta a la ingesta de alimentos y que regula el apetito. Sin embargo, esta hormona desaparece en la sangre a gran velocidad, por lo se ha creado el agonista liraglutida, que permanece más tiempo en la sangre manteniendo la sensación de saciedad por más tiempo.
×