Además de tus condiciones genéticas, tu capacidad para eliminar la grasa va a depender de tu nivel de entrenamiento. Los principiantes pueden perder grasa y ganar músculo con mucha facilidad durante los primeros 2 ó 3 meses de entrenamiento. En el caso de que lleves practicando deporte toda la vida, te será mucho más complicado reducir tus valores de tejido adiposo. En la siguiente tabla tienes una orientación de la cantidad de grasa que puedes quemar en cada semana de entrenamiento. 

En cuestión de dietas, hay algunas que son señaladas como perjudiciales, pero que está comprobado que si se siguen al pie de la letra, pueden ayudar a bajar de peso, tal es el caso de la dieta dukan o la dieta cetogénica, las cuales han levantado polémica entre sus practicantes, aunque la recomendación es que primero hay que probarlas para conocerlas.

Es muy importante que controles la cantidad de peso que pierdes por semana, recuerda que tienes que subirte encima de la báscula siempre en las mismas condiciones. Por ejemplo justo después de levantarte y de haber ido al baño. Una pérdida mayor de estos valores puede incluso llegar a ser peligrosa para tu salud, ya que significará que estás destruyendo músculo, o perdiendo agua y electrolitos.


Su efecto reductor de apetito tiende a disminuir después de unas semanas y es por eso que estos medicamentos son útiles sólo durante las primeras semanas de un programa de pérdida de peso. Los cambios en los hábitos alimenticios y nivel de actividad se deben desarrollar y continuó durante un período de tiempo más largo para que una persona a seguir perdiendo peso y mantener el peso perdido vuelva a aparecer. En las últimas dos décadas la mayor parte del mundo occidental se ha obsesionado con la pérdida de peso. Supresores de apetito se hicieron muy popular, pero parece que la mayoría de las personas no son conscientes de que podían causar algunos efectos secundarios muy graves. Las epidemias de la hipertensión y el daño de la válvula cardíaca pulmonar fatal asociada con agentes de estos medicamentos han dado lugar a la retirada de varios de estos productos del mercado. Con supresores del apetito las personas están interrumpiendo una ocurrencia muy natural, y es una pena que nuestra sociedad promueve realmente estos supresores del apetito como un medio seguro de perder peso.
Supresores del apetito sin recetas, naturales y más potentes: Ejemplos de este tipo son Phen375, Hoodia, extractos de té verde, etc. Aunque no todos los médicos los recomiendan, algunos de ellos son muy fuertes y muy eficaces como la Hoodia y Phen375, y pueden a ayudarte a perder peso de una forma extraordinaria. Además son seguros y no tienen ningún efecto secundario negativo que comprometa tu salud.

Alga microscópica que se consigue en tabletas o en harina en cualquier tienda naturista o herboristería. La Spirulina es un reductor natural del apetito ya que actúa sobre el hipotálamo disminuyendo la sensación de hambre. Tiene un alto valor nutritivo ideal para sobrellevar una dieta sin pasar hambre ni mala nutrición. Previene varias enfermedades relacionadas con el sobrepeso somo el azúcar en sangre y el colesterol alto. Mejora la circulación sanguínea.

Se trata de inhibidores del apetito naturales, a partir de extractos herbales, los cuales contienen principios activos para lidiar con el ansia de comer, y poder regularla. Un potente inhibidor del apetito puede contribuir junto a un planning de entrenamiento y ejercicio adecuado, conseguir unos resultados muy notorios dentro del marco para la recomposición corporal, y sin ningún tipo de efectos secundarios peligroso para la salud.
Esta nuevo tratamiento, interviene en los mecanismos de control del apetito, por lo que consigue aumentar la sensación de saciedad y ralentiza el vaciado del estómago, así consigue que el paciente tenga menos hambre y pierda peso. Sin embargo, este fármaco solo funciona como parte de un programa dietético y ejercicio físico pautado por un especialista endocrino, junto con motivación psicológica, en los casos que sea necesario. Liraglutida 3.0 mg también parece tener efectos sobre otros factores de riesgo que aparecen junto a la obesidad; así baja la glucosa en sangre, aumenta el colesterol HDL, disminuye los triglicéridos y el LDL, ayuda a mejorar la apnea y el perfil lipídico.
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