La dieta mediterránea es la dieta tradicional que cuenta con un mayor respaldo científico y todos conocemos en qué consiste: un consumo alto de frutas, verduras, pescado, cereales integrales, legumbres y aceite de oliva, y bajo en carne roja, azúcares y grasas saturadas. Pero, además, un componente importante es la práctica de ejercicio. Dado que es la dieta que se utilizaba en nuestro país hasta hace no mucho, es muy fácil de seguir. Pero hay que tener en cuenta que lo que hoy podemos entender como “dieta mediterránea” no siempre corresponde a lo que los científicos entienden como tal.

Si esta persona visita el gimnasio y consume 1000 calorías, la proporción es de 20% de grasa y 80% de glucosa, es decir, 200 calorías de grasa y 800 calorías de la glucosa. En el ejercicio, la grasa se obtiene de la grasa muscular (triglicéridos) y la grasa corporal (tejido adiposo) en igual cantidad. Así, la grasa en el cuerpo consumido durante el ejercicio es sólo 100 calorías, lo que se trata de sólo 11g o menos de 0.5 oz!
Si hace una dieta de muy pocas calorías (VLCD, por sus siglas en inglés) usted puede comer tan solo 800 calorías y bajar hasta de 3 a 5 libras (1.5 a 2 kg) por semana. La mayoría de las VLCD utilizan sustitutos para comidas, como fórmulas, sopas, batidos y barras en lugar de comidas normales. Esto ayuda a garantizar que usted reciba todos los nutrientes que necesita todos los días.
Para poder llevar a cabo la dieta tienes que tener siempre en casa frutas y verduras. Lo ideal es que compres al menos una vez a la semana frutas y verduras frescas variadas (para ensaladas, cremas de verduras, saltearlas, para hervir…). Y por si la semana se te complica y no tienes tiempo, siempre va bien tener en casa conservas de verduras como espárragos o alcachofas que te solucionan una cena.
Yo no tenía hambre, mientras yo estaba en este programa, porque me comí complejo natural carbohidratos cada 3 horas en combinación con el suplemento de aminoácidos. Yo recibía el importe exacto de los hidratos de carbono y proteínas necesarios para detener el hambre y evitar la pérdida de músculo. Esto no era más que otra dieta de moda, ya que el único suplemento que tomé que no sea el multivitamínico diario fue de 100% puro aminoácidos.

Ya sabemos que comer pescados ricos en ácidos grasos omega 3 (como el salmón o atún) acelera tu metabolismo, además de regular los niveles de azúcar en sangre y reducir otros problemas como la inflamación. Pero algunos estudios han comprobado que estos ácidos grasos también ayudan a reducir la resistencia a la leptina, una hormona que facilita la pérdida de peso.
Piensa antes de comer. No tienes que renunciar a las bebidas y comidas que te gustan simplemente debes reducir un poco la ingesta de las más calóricas e introducir opciones más saludables. Muévete. Mantente de pie y anda todo lo que puedas. Todos los pasos cuentan si tratas de perder peso. Sube las escaleras en vez de usar el ascensor, aparca más lejos y anda. Moverse es la mejor manera de cumplir tus objetivos cuanto antes.
Posteriormente a su comercialización han ido en aumento los casos notificados de trastornos psiquiátricos graves, incluyendo intento de suicidio y suicidio consumado. Tras la revisión de todos los datos disponibles de eficacia y seguridad, el Comité de Medicamentos de Uso Humano (CHMP) de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) confirmó que se duplica el riesgo de trastornos psiquiátricos en pacientes que utilizan Acomplia® y estimó que no hay garantías de que dicho riesgo se pueda reducir con medidas adicionales.

Tenemos la idea de que quienes eliminan más calorías de su alimentación logran bajar de peso más fácilmente. Aunque esto puede ser cierto al inicio, cuando nuestro cuerpo se da cuenta de que le damos menos calorías comienza a acumular grasa para incrementar sus reservas de energía. Por ello, comer más acelera tu metabolismo, siempre y cuando elijas alimentos sanos y que aporten nutrientes.
El segundo alimento son las frutas y las verduras. Es cierto aquello que tantas veces se repite y que dice que es necesario ingerir al menos cinco piezas de fruta y porciones de verdura al día. No sólo nos permitirá perder peso, también contribuirá a la mejora o el mantenimiento de nuestra Salud. O lo que es lo mismo, ayuda a prevenir enfermedades. Cada una de las comidas del día debe ir acompañada por frutas y verduras. De cualquier tipo y color. Puede combinar fruta con los cereales matutinos, ensalada con la comida o cena  y piezas sueltas para la merienda.
Si quieres ser delgado o delgada tienes que ser inteligente: cambia tu patrón de alimentación de forma permanente. De este modo ¡perderás esos kilos para siempre! Recuerda esto: después de comer (de cinco a) nueve piezas de fruta al día durante un par de meses te darás cuenta de que tu apetito por la fruta ha aumentado estructuralmente y, además, ¡tu sed de estimulantes sin duda habrá disminuido! ¡Inténtalo, es realmente mágico!
Además de ayudarte a mantener el metabolismo activo y consumiendo energía, es la única forma de controlar el apetito y no llegar con un hambre de lobo a la comida o a la cena. Por supuesto, este picoteo debe ser sano. Psicológicamente, será un "subidón" de endorfinas poder comer cuando tengas hambre. SÍ. Frutos secos naturales, sin tostar, como nueces, anacardos, almendras o pipas de girasol; una pieza de fruta fresca o un puñadito de frutos rojos (segunda ración antioxidante); un yogur desnatado; una tortita de arroz inflado; una lata de atún al natural o fiambre bajo en grasa; un par de galletas de avena o un par de onzas de chocolate negro si tienes un ataque de dulce.
Con estos suplementos controlar tu apetito y los antojos será mucho más fácil, por lo que podrás mantenerte fiel a tus planes de alimentación y estar en forma y más saludable. Muchas veces la ansiedad es uno de los factores que potencian nuestro apetito, pero si te mantienes enfocado en tu meta, te ejercitas y comes saludable no habrá nada que te detenga.
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