Si hace una dieta de muy pocas calorías (VLCD, por sus siglas en inglés) usted puede comer tan solo 800 calorías y bajar hasta de 3 a 5 libras (1.5 a 2 kg) por semana. La mayoría de las VLCD utilizan sustitutos para comidas, como fórmulas, sopas, batidos y barras en lugar de comidas normales. Esto ayuda a garantizar que usted reciba todos los nutrientes que necesita todos los días.
Corta unas 5-6 cebollas muy finitas. En una sartén grande añade una cucharada de aceite de oliva y cuando esté caliente rehoga los calamares (solo para marcarlos, no deben cocerse). Cuando hayan cogido un poco de color retíralos del fuego. A continuación, en la misma sartén añades la cebolla, bajas el fuego, añades un poco de agua y sal y cueces a fuego lento. Cuando la cebolla esté prácticamente cocida y doradita añades los calamares y dejas cocer hasta que estos estén en su punto. En unos 5 minutos podrás servirlo.
Numerosos estudios se han hecho en torno a los efectos de los supresores del apetito en la pérdida de peso y la mayoría de estos estudios muestran que el uso del supresor del apetito junto con dieta y ejercicio promoverá la pérdida de peso. Pero, ¿son los resultados de estos estudios fiables? Muchos de estos estudios son serios defectos. Algunos de ellos limita la ingesta de calorías para sus participantes, mientras que otros aumentaron el nivel de actividad. Además, muchos de estos estudios incluyeron sólo un tipo específico de individuos.
Este programa fue desarrollado por el Dr. Joe Davis, un doctor de medicina interna que ayudó a los pacientes a mejorar su salud y estado físico durante más de 30 años. Después de pasar por personal de la salud de muchas luchas a lo largo de la universidad y la escuela de medicina, el Dr. Davis decidió buscar una solución para la enfermedad crónica en lugar de enmascararlo con una curita.
Perder peso gracias a un tratamiento con fármacos (pastillas para adelgazar) puede parecer tentadoramente fácil a simple vista. Sin embargo, estos tratamientos son muy agresivos y sin un control médico adecuado existe el riesgo de que se presenten efectos secundarios graves. El tratamiento con estos fármacos no implica un cambio en los hábitos por lo  que el paciente suele recuperar el peso perdido al finalizar el tratamiento si no se han instaurados hábitos de alimentación correctos. En la mayoría de los casos, una reducción de peso duradera implica siempre un cambio en el estilo de vida: llevar una alimentación sana y equilibrada complementada con suficiente ejercicio físico es la mejor forma de mantener el peso ideal.
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