De acuerdo, pero sé inteligente. Si tienes unas ganas irresistibles de llevarte algo dulce a la boca, que sea una onza de chocolate negro, una tortita de arroz inflado, un dulce casero, un par de galletas integrales sin azúcar blanco, un yogur con sirope de Ágave o una pieza de fruta. Pero si eres capaz, espera unos minutos y en lugar de comer dulce, toma algo salado y más nutritivo, por ejemplo, un pequeño bocadillo de atún o de jamón ibérico, una tortilla francesa o un puñadito de frutos secos. Te saciarán el hambre (comiendo dulce querrás más dulce en poco tiempo), te aportarán menos calorías y más nutrientes. Lo importante es salirse de la "rueda del azúcar" y tomar alimentos "reales".
Se trata de una dieta que desintoxica tu organismo y te ayuda a conseguir tu peso siguiendo unas claves a diario como beber 2 litros de agua al día, 30 minutos de ejercicio tres días a la semana, dormir al menos 6 horas diarias, no tomar más de dos cafés al día, intentar reducir la ingesta de los hidratos de carbono de harinas refinadas (pan, pasta, harinas, dulces...) y rebajar el consumo de grasas malas como fritos, rebozados... "El pan, el dulce y el alcohol retienen tanto líquido como un puñado de sal, cada 200 gramos de hidratos de carbono refinados se retiene tres cuartos de litro de agua", nos cuenta la doctora López Martín . Además, esta dieta promete adelgazar a lo largo de un mes esos 3 o 4 kilos de más y te ayudará a sentirte más ligera menos cansada y más sana.
Sólo un poco de ejercicio servirá. Es importante hacer un poco de ejercicio todos los días, especialmente si estás en un trabajo en el que debes estar sentado todo el día. Una media hora de caminata cada día funcionará. Por supuesto más ejercicio es siempre mejor, pero nunca te sientas mal si no puedes hacerlo. Si das una caminata durante al menos media hora cada día estarás bien. Estirar los músculos también es bueno, te hace más consciente de tu cuerpo.
Consejo: Seleccione los cortes de carne que tienen menos grasa y quíteles toda la grasa que vea. Los cortes de carne con menos grasa incluyen la pechuga de pollo ("chicken breast"), el lomo de cerdo ("pork loin"), el bistec de carne ("beef round steak") y la carne molida de res extra magra ("extra lean ground beef"). También debe fijarse en el tamaño de las porciones. Trate de comer la carne o el pollo en porciones de 3 onzas (unos 8.5 gramos) o menos.

Debes apoyar tu peso en los dedos de los pies. Las manos han de estar debajo de los hombros. El cuerpo, recto, rectisimo. Debes tener cuidado, asegura Sims, de mantener tu núcleo bloqueado, para que se forme una línea recta entre la cabeza, los glúteos y los talones. Vamos, que no muevas ni un músculo. Una vez que tengas dominada la postura, dobla los brazos y baja lo que puedas, y luego vuelve a la posición inicial extendiendo las extremidades superiores.
Con qué: la idea es no comer nada sólido, sino consumir las frutas y las verduras en batidos y licuados, por supuesto sin leche, ni siquiera las vegetales por estos dos primeros días. Usar más verduras que frutas es lo ideal ya que las frutas tienen mucha azúcar. 4 vasos para mujeres y 6 para hombres son el consumo recomendado. Durante el día beber agua, tisanas de hierbas y nada de té, mate ni café, para favorecer la desintoxicación.
Se trata de un régimen con un enfoque basado en el “hazlo tú mismo”: es muy flexible pero requiere un gran compromiso, dado que no está tan pautada como otras dietas. La clave del plan reside en la reducción a la mínima expresión del consumo de grasas, en particular las grasas saturadas (lácteos enteros, fritos, carnes grasas…). Por lo demás, se prima el consumo de cereales integrales, fruta, vegetales, pescado y pollo (sin la piel).
Perder peso gracias a un tratamiento con fármacos (pastillas para adelgazar) puede parecer tentadoramente fácil a simple vista. Sin embargo, estos tratamientos son muy agresivos y sin un control médico adecuado existe el riesgo de que se presenten efectos secundarios graves. El tratamiento con estos fármacos no implica un cambio en los hábitos por lo  que el paciente suele recuperar el peso perdido al finalizar el tratamiento si no se han instaurados hábitos de alimentación correctos. En la mayoría de los casos, una reducción de peso duradera implica siempre un cambio en el estilo de vida: llevar una alimentación sana y equilibrada complementada con suficiente ejercicio físico es la mejor forma de mantener el peso ideal.
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