Ya sabes que el ejercicio es un gran aliado para mantener el peso y no tener que hacer dieta. Pero el deporte no se hace sólo en el gimnasio ni en la pista de pádel. Si le añades actividad a tu día a día, sobre todo en ciertos momentos, no dejarás de consumir calorías. Gestos activos. Dejar el coche e ir caminando o en metro al trabajo (es un magnífico gimnasio), subir las escaleras en lugar de utilizar el ascensor (si subes los peldaños de dos en dos tonificarás tus nalgas), dar un paseo después de comer, instalar una máquina elíptica en casa, apuntarte a la moda del bicing, jugar con tus peques, hacer el amor… todo suma actividad física y resta calorías al final del día.

Las verduras y las frutas jugarán un papel fundamental en tu alimentación diaria ya que no solo te darán saciedad, sino que te aportarán las vitaminas, minerales, fibras y sustancias fitoquímicas esenciales para la salud. Los  hidratos de carbono provendrán sobre todo  de alimentos  como legumbres, pan, arroz o pasta integral, etc. que te darán saciedad y energía. Las proteínas procederán de alimentos saludables como el pescado, los  huevos, las carnes blancas, las legumbres, etc.; estas evitarán la pérdida de masa muscular. Y las grasas serán sobre todo mono y polinsaturadas provenientes de los frutos secos, aguacate, aceite de oliva, pescado azul, etc. que no solo te aportarán ácidos grasos esenciales sino también vitaminas liposolubles con importantes funciones en todo el organismo.
Los huesos también pueden volverse más débiles debido a la falta de nutrientes, aumentando las probabilidades de sufrir una fractura cuando hacemos deporte. Si además unimos el hecho de que hay pocas reservas energéticas de glucógeno, habrá fatiga desde el momento en que comenzamos a hacer deporte, influyendo en la técnica y por tanto aumentando riesgo de lesión sobre todo en deportes más técnicos.

Los nutricionistas no dejan de insistir en la importancia que tiene la primera comida del día, que es la que arranca el metabolismo, la que te proporciona energía y la que te ayuda a regular el apetito hasta la comida. De todo. Tu desayuno debe contener carbohidratos saludables (pan, cereales o galletas integrales y mejor biológicos, sin azúcares ni grasas añadidas); zumo natural o fruta fresca (mejor al principio para hacer mejor la digestión); un lácteo desnatado o vegetal (si tienes intolerancia a la lactosa o quieres reducir aún más las calorías), café o té verde (tu primera dosis de antioxidantes); proteínas sanas (jamón ibérico, pavo, huevo) para quitarte el hambre; alguna grasa saludable (¡aceite de oliva virgen!) y algo dulce si te apetece mucho (es el mejor momento para tomarlo, tienes todo el día para quemarlo), como mermelada sin azúcar añadido.
Además, para conseguir adelgazar esos kilos no debes dejarte engañar por las dietas milagro o a base de té rojo, proteínas o, batidos "detox", porque "el secreto reside en combinar además una dieta que te ayude a eliminar grasa además de otros hábitos y protocolos que redefinan tu silueta", apunta Marina Rulló, Directora de Centro de Estética RAME.
Para evitar tomar tanto pan debes de tomar algun producto para suprimir el apetito ya sea en pastillas o de forma natural y que tenga menos calorias que el pan. Por ejemplo el melon es un saciante del apetito muy bueno y tiene pocas calorias, intenta en la medida que puedas cambiarlo por el pan. Si quieres puedo hacerte una dieta para adelgazar con algunos supresores naturales del apetito incluidos en el menu bajo en calorias, un saludo
El objetivo de la dieta de Mayo Clinic es ayudarte a bajar el exceso de peso y a encontrar una manera de alimentarte que puedas mantener de por vida. Se centra en cambiar tu rutina diaria al agregar o romper hábitos que puedan marcar una diferencia en tu peso, como comer más frutas y vegetales, no comer mientras miras la televisión y hacer ejercicio durante 30 minutos por día.
El Glucomanano también es uno de los métodos elegidos para reducir peso y tallas, este es una fibra obtenida a partir de las raíces de ñame elefante, también conocido como konjac y es una planta nativa del sudeste de Asia, Japón, China hasta el sudeste de Indonesia; éste actúa absorbiendo agua que se encuentra dentro de nuestro estómago, haciendo que el agua se convierta en gel que se deposita en el intestino, lo cual provoca un sentimiento de saciedad por lo cual ayuda a consumir menor cantidad de calorías y así poder utilizar las almacenadas en nuestro cuerpo mayormente en los tejidos grasos ayudando a reducir de peso y tallas.
La clave para perder peso (o más bien grasa corporal) es generar un balance energético negativo. Es decir, consumir -de forma controlada- menos calorías de las que quemamos, y que dichas calorías provengan de alimentos de "calidad" nutricional. Eso sí, si exponemos a nuestro cuerpo a una restricción calórica excesiva puede tener efectos negativos: decaimiento y el conocido efecto rebote (nuestro cuerpo se defiende de la falta de energía asimilándola en forma de grasa).
En ocasiones, la falta de apetito puede incitar a comer alimentos fuera del horario de comidas. Cuando recurres a esta práctica, lo más habitual es recurrir a dulces y alimentos con grasas trans. Pese a que se traten de alimentos ingeridos en pequeñas cantidades, el hacerlo fuera del plan establecido junto con sus propiedades, hará que reduzcas tus beneficios y progresos.
La propuesta de la dieta baja en carbohidratos, es rica en proteínas y hasta el momento es considerada una de las dietas más eficaces para la pérdida peso. De hecho, existe una gran cantidad de evidencia científica, que asegura que una dieta proteica y baja en carbohidratos, es la opción perfecta para aquellas personas que desean adelgazar rápidamente.  Además son perfectas para tratar diferentes problemas de salud como la obesidad, la diabetes, el síndrome metabólico y otras afecciones relacionadas con una mala alimentación.
El orlistat, que requiere prescripción médica, reduce hasta un 30% la absorción de las grasas, al impedir que las enzimas lipasas endógenas gástricas y pancreáticas disgreguen las grasas de los alimentos (es decir, es un inhibidor de la lipasa). De esta forma, el organismo no absorbe dichas grasas a su paso por el intestino, y las expulsa sin ser digeridas en la siguiente deposición. Por ello, pueden aparecer efectos secundarios desagradables, como heces grasas, flatulencia y diarrea. Otros efectos secundarios son, entre otros:
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