Con mi nuevo conocimiento sobre nutrición, finalmente he podido perder todas las libras extra y mantener un peso saludable. Lo hice a pesar de que soy más vieja y debería tener un metabolismo más lento, y lo he hecho sin correr 35 millas (56 kilómetros) y andar en bicicleta 20 millas (32 kilómetros) a la semana. Ahora entiendo que, si bien el ejercicio y el manejo del estrés son importantes, la verdadera clave —el 80 % de la ecuación— es la nutrición. ¡Mi transformación no vino a través de entrenamientos insoportables, sino al comer PLANTAS!
Si quieres perder 15 kg, debes saber que puedes logarlo mediante un cambio de hábitos de alimentación, actividad física y una adecuada gestión de las actividades diarias en general. Que logres un cambio de hábitos no solo te ayudará a bajar la grasa corporal, sino que además te permitirá el mantenimiento de un peso correcto, a diferencia de los métodos extremos que solo logran empeorar la situación por el efecto yo-yó.

Sucede cada año con la llegada de las buenas temperaturas: el miedo a quitarnos las capas y capas de ropa que nos han tenido tapados en invierno hace que mucha gente se vea invadida de pronto por las prisas por adelgazar. En la sociedad actual, donde todo se quiere ya y la rapidez es la norma, a menudo es difícil explicar que el tratamiento del sobrepeso y de la obesidad, si lo queremos hacer bien y de forma saludable, lleva su tiempo.

Perder peso de forma saludable significa ofrecer al organismo la oportunidad de eliminar el exceso de grasa en lugar de agua y masa muscular, y mantener así un descenso de peso de manera permanente. Este proceso debe tomarse con calma, las dietas milagro no son la solución si se quiere mantener un peso fijo en el tiempo y sin dañar la salud. Hay que tener paciencia para adelgarzar de forma saludable.
En cuestión de dietas, hay algunas que son señaladas como perjudiciales, pero que está comprobado que si se siguen al pie de la letra, pueden ayudar a bajar de peso, tal es el caso de la dieta dukan o la dieta cetogénica, las cuales han levantado polémica entre sus practicantes, aunque la recomendación es que primero hay que probarlas para conocerlas.
DESAYUNO Café con leche desnatada sin azúcar. Pan con tomate y sal. Café con leche desnatada sin azúcar. Pan con pechuga de pavo. 2 yogures desnatados con 3 cucharadas soperas de muesli. 200 ml de leche desnatada con 30g de copos de avena. Té con leche desnatada sin azúcar. Pan con jamón york. Tostada de pan integral con queso fresco 0% y mermelada sin azúcar añadido. Zumo de naranja natural. Pan integral con 1 huevo revuelto.
La dieta mediterránea es la dieta tradicional que cuenta con un mayor respaldo científico y todos conocemos en qué consiste: un consumo alto de frutas, verduras, pescado, cereales integrales, legumbres y aceite de oliva, y bajo en carne roja, azúcares y grasas saturadas. Pero, además, un componente importante es la práctica de ejercicio. Dado que es la dieta que se utilizaba en nuestro país hasta hace no mucho, es muy fácil de seguir. Pero hay que tener en cuenta que lo que hoy podemos entender como “dieta mediterránea” no siempre corresponde a lo que los científicos entienden como tal.
Aclarado este punto, también es cierto que existen ocasiones puntuales en los que puede ser útil bajar rápidamente de peso, apelando a una dieta que acelere el proceso para ver resultados y poder disfrutarlos. Por ejemplo, cuando se ha estado mucho tiempo con un peso alto y la ansiedad hace que la persona quiera notar el cambio en su figura para así motivarse y poder adherir a un plan seguro de alimentación y ejercicios. O cuando solo hay dos o tres kilos que perder y se viene un evento importante en el que se quiere lucir una figura espléndida.
Para perder peso, además de la actividad física, es indispensable corregir los posibles errores alimentarios y adaptar la ingesta calórica a las necesidades calóricas. Para perder entre 500-1000 g/semana la dieta deberá tener entre 500-1000 kcal menos por día que las kilocalorías que se gastan. Así, si se gastan 2000 kcal/dia, para perder 500 g/semana la dieta deberá ser de 1500 kcal/dia.

De las cosas que no puedo evitar, ¿puedo hacer algo distinto que sea más saludable? Obviamente, usted no puede evitar todas las situaciones que desencadenan hábitos de alimentación poco saludables, como las reuniones de trabajo. En estas circunstancias, evalúe sus opciones. ¿Podría sugerir o traer refrigerios y bebidas saludables? ¿Podría ofrecerse para tomar notas para distraer su atención de esos refrigerios? ¿Podría sentarse más alejado de la comida para que no le sea fácil agarrar algo? ¿Podría comer un refrigerio saludable antes de la reunión?

Como puedes ver tiene la desventaja que sea un poco más complicado que cambies tus hábitos alimenticios porque tu hambre estará allí haciendo que quieras comer alimentos que debes cambiar. Pero tiene una gran ventaja sobre Fentarmina, lo cual es un gran aval para la seguridad de tu salud, sobre todo si consideramos que es una opción sumamente eficaz.
Este fármaco ha demostrado su eficacia en varios estudios con más de 5.800 pacientes obesos o con sobrepeso, con una duración de hasta 56 semanas. En los estudios se comparó liraglutida con placebo. A los pacientes se les administró el medicamento como parte de un programa de pérdida de peso que incluía dieta y ejercicio. Tras analizar los cinco estudios conjuntamente, con una dosis diaria de 3 mg, los pacientes lograron una reducción del 7,5 % del peso corporal, comparado con un 2,3 % de reducción en los pacientes que recibieron placebo. La pérdida de peso fue más pronunciada en las mujeres que en los hombres.
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