Se trata de una dieta que desintoxica tu organismo y te ayuda a conseguir tu peso siguiendo unas claves a diario como beber 2 litros de agua al día, 30 minutos de ejercicio tres días a la semana, dormir al menos 6 horas diarias, no tomar más de dos cafés al día, intentar reducir la ingesta de los hidratos de carbono de harinas refinadas (pan, pasta, harinas, dulces...) y rebajar el consumo de grasas malas como fritos, rebozados... "El pan, el dulce y el alcohol retienen tanto líquido como un puñado de sal, cada 200 gramos de hidratos de carbono refinados se retiene tres cuartos de litro de agua", nos cuenta la doctora López Martín . Además, esta dieta promete adelgazar a lo largo de un mes esos 3 o 4 kilos de más y te ayudará a sentirte más ligera menos cansada y más sana.

Si esta persona visita el gimnasio y consume 1000 calorías, la proporción es de 20% de grasa y 80% de glucosa, es decir, 200 calorías de grasa y 800 calorías de la glucosa. En el ejercicio, la grasa se obtiene de la grasa muscular (triglicéridos) y la grasa corporal (tejido adiposo) en igual cantidad. Así, la grasa en el cuerpo consumido durante el ejercicio es sólo 100 calorías, lo que se trata de sólo 11g o menos de 0.5 oz!
La dieta mediterránea es la dieta tradicional que cuenta con un mayor respaldo científico y todos conocemos en qué consiste: un consumo alto de frutas, verduras, pescado, cereales integrales, legumbres y aceite de oliva, y bajo en carne roja, azúcares y grasas saturadas. Pero, además, un componente importante es la práctica de ejercicio. Dado que es la dieta que se utilizaba en nuestro país hasta hace no mucho, es muy fácil de seguir. Pero hay que tener en cuenta que lo que hoy podemos entender como “dieta mediterránea” no siempre corresponde a lo que los científicos entienden como tal.

Perder peso gracias a un tratamiento con fármacos (pastillas para adelgazar) puede parecer tentadoramente fácil a simple vista. Sin embargo, estos tratamientos son muy agresivos y sin un control médico adecuado existe el riesgo de que se presenten efectos secundarios graves. El tratamiento con estos fármacos no implica un cambio en los hábitos por lo  que el paciente suele recuperar el peso perdido al finalizar el tratamiento si no se han instaurados hábitos de alimentación correctos. En la mayoría de los casos, una reducción de peso duradera implica siempre un cambio en el estilo de vida: llevar una alimentación sana y equilibrada complementada con suficiente ejercicio físico es la mejor forma de mantener el peso ideal.
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