Aclarado este punto, también es cierto que existen ocasiones puntuales en los que puede ser útil bajar rápidamente de peso, apelando a una dieta que acelere el proceso para ver resultados y poder disfrutarlos. Por ejemplo, cuando se ha estado mucho tiempo con un peso alto y la ansiedad hace que la persona quiera notar el cambio en su figura para así motivarse y poder adherir a un plan seguro de alimentación y ejercicios. O cuando solo hay dos o tres kilos que perder y se viene un evento importante en el que se quiere lucir una figura espléndida.
Con el fin de ayudarte a conseguir tus metas, seguir una buena alimentación y perder peso CuidatePlus, de la mano de expertos, te ofrecen algunas dietas que puedes incorporar a tus rutinas para adelgazar, como la la dieta de los Días Alternos, o la Dieta del Vino y el Jamón, elaborada por Rubén Bravo, director del departamento de Naturopatía y Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, que explicamos a continuación:

¿Hay algo que pueda hacer para evitar este desencadenante o esta situación? Esta opción funciona mejor con algunos factores desencadenantes que son independientes de otros. Por ejemplo, ¿podría tomar un camino distinto al trabajo para evitar parar en su restaurante favorito de comida rápida? ¿Hay otro lugar en el comedor del trabajo donde se pueda sentar que no esté cerca de la máquina expendedora?
Si quieres ser delgado o delgada tienes que ser inteligente: cambia tu patrón de alimentación de forma permanente. De este modo ¡perderás esos kilos para siempre! Recuerda esto: después de comer (de cinco a) nueve piezas de fruta al día durante un par de meses te darás cuenta de que tu apetito por la fruta ha aumentado estructuralmente y, además, ¡tu sed de estimulantes sin duda habrá disminuido! ¡Inténtalo, es realmente mágico!
Si quieres perder 15 kg, debes saber que puedes logarlo mediante un cambio de hábitos de alimentación, actividad física y una adecuada gestión de las actividades diarias en general. Que logres un cambio de hábitos no solo te ayudará a bajar la grasa corporal, sino que además te permitirá el mantenimiento de un peso correcto, a diferencia de los métodos extremos que solo logran empeorar la situación por el efecto yo-yó.
El orlistat, que requiere prescripción médica, reduce hasta un 30% la absorción de las grasas, al impedir que las enzimas lipasas endógenas gástricas y pancreáticas disgreguen las grasas de los alimentos (es decir, es un inhibidor de la lipasa). De esta forma, el organismo no absorbe dichas grasas a su paso por el intestino, y las expulsa sin ser digeridas en la siguiente deposición. Por ello, pueden aparecer efectos secundarios desagradables, como heces grasas, flatulencia y diarrea. Otros efectos secundarios son, entre otros:

El té que más recomiendo en caso de querer bajar de peso es el té rojo. Es un magnífico quema grasas, que acelera el metabolismo y se considera un excelente desintoxicante. Mejora el sistema inmune y reduce los niveles de colesterol y triglicéridos. Además, mejora la digestión gracias a la secreción de ácidos gástricos que aceleran la metabolización de los alimentos que ingerimos.
Importante: antes de realizar cualquier actividad física de intensidad moderada a intensa se recomienda realizarse estudios de apto físico. Los entrenadores los solicitan antes de comenzar los entrenamientos porque permiten detectar enfermedades que pueden poner en riesgo la salud mientras se desarrolle la actividad física o detectar patologías que favorezcan la aparición de lesiones.
No sólo es básico escoger bien los alimentos que mejor se adaptan a nuestra idea de perder peso. Podemos escoger los más sanos, los menos grasos o los más digestivos, pero su combinación puede arruinar los efectos positivos. Es lo que se conoce como la dieta disociada. No hay demostración científica que lo demuestre pero la lógica se impone en esta manera de entender la ingesta de alimentos y en definitiva el concepto de dieta.
El orlistat se puede emplear para perder peso en casos de obesidad (IMC superior a 30) o sobrepeso con IMC superior a 28 siempre que se demuestren factores de riesgo asociados, como diabetes mellitus, hipertensión, o niveles altos de colesterol. Ha de ser combinado con una dieta ligera para reducir calorías, siempre que no se haya conseguido adelgazar mediante el ejercicio físico y un cambio de alimentación.
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