Además de tus condiciones genéticas, tu capacidad para eliminar la grasa va a depender de tu nivel de entrenamiento. Los principiantes pueden perder grasa y ganar músculo con mucha facilidad durante los primeros 2 ó 3 meses de entrenamiento. En el caso de que lleves practicando deporte toda la vida, te será mucho más complicado reducir tus valores de tejido adiposo. En la siguiente tabla tienes una orientación de la cantidad de grasa que puedes quemar en cada semana de entrenamiento. 

Basta solo con querer quemar la grasa de nuestro cuerpo, para empezar a tomar las medidas necesarias que nos ayuden con nuestro propósito. Además de una dieta balanceada y un régimen de ejercicios estricto, existen otros trucos que pueden hacernos bajar de peso. Si eres una persona que le gusta las infusiones, puedes encontrar los mejores tés para adelgazar, disponibles en el mercado.
¿Hay algo más natural que hacer unos ejercicios de abdominales?. Concretamente existen los denominados abdominales hipopresivos que haciéndolos bien (requieren de un cualificado entrenador personal) se puede conseguir un abdomen tonificado completamente plano. Muchas personas hacen los abdominales tradicionales, los cuales también se suelen hacer mal y no son óptimos para conseguir un vientre espectacular.
En ocasiones, la falta de apetito puede incitar a comer alimentos fuera del horario de comidas. Cuando recurres a esta práctica, lo más habitual es recurrir a dulces y alimentos con grasas trans. Pese a que se traten de alimentos ingeridos en pequeñas cantidades, el hacerlo fuera del plan establecido junto con sus propiedades, hará que reduzcas tus beneficios y progresos.
El ejercicio es innegable que es una de las principales herramientas para estimular el gasto calórico del individuo y además optimiza la utilización de determinados nutrientes. Hay ejercicios para perder peso. Además del ejercicio se ha demostrado que dormir bien (que no quiere decir dormir mucho) favorece la pérdida de peso, ya que nuestro sistema hormonal funcionará correctamente y evitaremos situaciones de estrés metabólico que hagan que el cuerpo se “resista” a perder peso como respuesta a agentes agresivos como es la falta sueño, el ayuno o la deshidratación.
Perder peso gracias a un tratamiento con fármacos (pastillas para adelgazar) puede parecer tentadoramente fácil a simple vista. Sin embargo, estos tratamientos son muy agresivos y sin un control médico adecuado existe el riesgo de que se presenten efectos secundarios graves. El tratamiento con estos fármacos no implica un cambio en los hábitos por lo  que el paciente suele recuperar el peso perdido al finalizar el tratamiento si no se han instaurados hábitos de alimentación correctos. En la mayoría de los casos, una reducción de peso duradera implica siempre un cambio en el estilo de vida: llevar una alimentación sana y equilibrada complementada con suficiente ejercicio físico es la mejor forma de mantener el peso ideal.
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