Como te decíamos antes, muchas veces no son los alimentos en sí los que te engordan sino la forma y el momento en que los comes. Por ejemplo, los hidratos son recomendables por la mañana o al medio día si después vas a hacer un esfuerzo físico, pero no por la noche, cuando se acumularían durante el sueño. Para cenar son mucho más ligeras las proteínas, sobre todo si has hecho ejercicio, ya que son el alimento de los músculos. También es importante combinar bien los alimentos: pasta y proteínas siempre "casan" con verduras, pero no van demasiado bien juntas, ya que dan como resultado platos demasiado calóricos y difíciles de digerir. La forma de cocinar los alimentos también resulta fundamental: mejor frescos, al vapor, al horno o a la plancha.

La doctora Manuela Verdejo, de la clínica Dalystetic, recomienda ingerir más proteínas para crear músculo en tu dieta de adelgazamiento. "Elige el pavo y el pollo y limita la carne roja. Procura aumentar las piezas del pescado a la semana, en especial el azul (salmón, anchoas, trucha, sardinas...) , huevos, tofu, bebidas vegetales de avena o soja y fermentados como el kéfir con bacterias beneficiosas para la salud", apunta la experta.
En ocasiones, la falta de apetito puede incitar a comer alimentos fuera del horario de comidas. Cuando recurres a esta práctica, lo más habitual es recurrir a dulces y alimentos con grasas trans. Pese a que se traten de alimentos ingeridos en pequeñas cantidades, el hacerlo fuera del plan establecido junto con sus propiedades, hará que reduzcas tus beneficios y progresos.
De acuerdo, pero sé inteligente. Si tienes unas ganas irresistibles de llevarte algo dulce a la boca, que sea una onza de chocolate negro, una tortita de arroz inflado, un dulce casero, un par de galletas integrales sin azúcar blanco, un yogur con sirope de Ágave o una pieza de fruta. Pero si eres capaz, espera unos minutos y en lugar de comer dulce, toma algo salado y más nutritivo, por ejemplo, un pequeño bocadillo de atún o de jamón ibérico, una tortilla francesa o un puñadito de frutos secos. Te saciarán el hambre (comiendo dulce querrás más dulce en poco tiempo), te aportarán menos calorías y más nutrientes. Lo importante es salirse de la "rueda del azúcar" y tomar alimentos "reales".

Hay algunos productos disponibles en línea, en tiendas de alimentos saludables, farmacias y tiendas de vitaminas que pretenden ser supresores naturales del apetito. La fibra, por ejemplo, le ayuda a sentirse satisfecho por más tiempo después de comer. Por esta razón, algunos fabricantes de suplementos de fibra lo llaman un supresor natural del apetito.

Se trata de un régimen con un enfoque basado en el “hazlo tú mismo”: es muy flexible pero requiere un gran compromiso, dado que no está tan pautada como otras dietas. La clave del plan reside en la reducción a la mínima expresión del consumo de grasas, en particular las grasas saturadas (lácteos enteros, fritos, carnes grasas…). Por lo demás, se prima el consumo de cereales integrales, fruta, vegetales, pescado y pollo (sin la piel).
En conclusión: uno de los secretos para perder peso de forma saludable es, simplemente, un poquito de tiempo. Con esto no quiero desanimar, sino hacer comprender por qué todas esas dietas que prometen resultados milagrosos en pocos días en realidad lo que hacen perder es agua y masa muscular, pero no grasa. En realidad, si lo pensáis bien, más vale hacerlo bien de una vez por todas que no desanimarse intentándolo una y otra vez, pensando que va a ser imposible.
Intenta bajar 0,5 a 1 kg por semana y asegúrate de estar consumiendo más de 1200 calorías diarias, ya que dietas por debajo de este valor calórico no se pueden asegurar los requerimientos de vitaminas y minerales. Si te sobran más de 10 kg respecto al peso normal que se corresponde con tu estatura (IMC >18,5-24,9 kg/m2) puedes marcarte como objetivo perder 1 kg por semana, pero si te sobran 4-5 kg deberás bajar alrededor de 500 g por semana. Este ritmo de pérdida de peso, junto a la práctica de ejercicio físico regular, te asegurará que el peso que pierdes es mayoritariamente en forma de grasa.
La liraglutida es un análogo del GLP-1, ya autorizado en la Unión Europea a dosis bajas (hasta 1,8 mg al día) para el tratamiento de la diabetes tipo II. El GLP-1 es una hormona natural del organismo que se secreta en el intestino delgado en respuesta a la ingesta de alimentos y que regula el apetito. Sin embargo, esta hormona desaparece en la sangre a gran velocidad, por lo se ha creado el agonista liraglutida, que permanece más tiempo en la sangre manteniendo la sensación de saciedad por más tiempo.
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