No sólo es el jengibre una de las especias más saludables del planeta, sino que también combate la inflamación. Según numerosos estudios, el jengibre, utilizado tradicionalmente para aliviar el dolor de estómago, bloquea varios genes y enzimas en el cuerpo que promueven la inflamación, causantes de la hinchazón. Esto significa que puedes disfrutar de la segunda porción de verduras ricas en nutrientes sin preocupación.
Con mi nuevo conocimiento sobre nutrición, finalmente he podido perder todas las libras extra y mantener un peso saludable. Lo hice a pesar de que soy más vieja y debería tener un metabolismo más lento, y lo he hecho sin correr 35 millas (56 kilómetros) y andar en bicicleta 20 millas (32 kilómetros) a la semana. Ahora entiendo que, si bien el ejercicio y el manejo del estrés son importantes, la verdadera clave —el 80 % de la ecuación— es la nutrición. ¡Mi transformación no vino a través de entrenamientos insoportables, sino al comer PLANTAS!
Sucede cada año con la llegada de las buenas temperaturas: el miedo a quitarnos las capas y capas de ropa que nos han tenido tapados en invierno hace que mucha gente se vea invadida de pronto por las prisas por adelgazar. En la sociedad actual, donde todo se quiere ya y la rapidez es la norma, a menudo es difícil explicar que el tratamiento del sobrepeso y de la obesidad, si lo queremos hacer bien y de forma saludable, lleva su tiempo.
El té verde es antioxidante, quema grasa t depurativo. Esto quiere decir que, el té verde, ayuda a controlar el colesterol y triglicéridos, ambos ligados a problemas de sobrepeso. Si tienes hígado graso o deseas disminuir la grasa en tu organismo, este té brinda poder termogénico que es el adecuado en esos casos. Por último, el té verde es capaz de ayudarte a limpiar el colón y eliminar toxinas que influyen negativamente en la digestión, volviendo lento el proceso de perder peso.
“Luego del nacimiento de mi segundo hijo, gané peso y no pude bajar durante mucho tiempo. Mi peso era de casi 100 kilos (estoy de acuerdo, eso es mucho) e intenté docenas de dietas para perder peso. El principal problema era que unas tres veces logré perder 25 kilos, pero en algunos meses volvía a aumentar e incluso más que antes”, relata, al tiempo que agrega: “Me di cuenta de que una dieta estricta provocaba que comiera demás, entonces creé mi propia dieta. Perdí casi 50 kilos en 10 meses. Hoy y desde hace más de 6 años, mi peso ronda los 65 kilos”.

Hay algunos otros cambios que podrías querer traer a tu vida. Con el fin de que las células de tu cuerpo funcionen correctamente, estas deben recibir los elementos nutritivos adecuados y mantenerse alejadas de las toxinas tanto como sea posible, además, estas deben ser eliminadas adecuadamente. Con el fin de alcanzar este objetivo tenemos las siguientes recomendaciones para ti:


El té verde que te ayudará a perder peso de forma 100% natural. Lo más interesante y divertido es que puedes usar el té Matcha en batidos, recetas para hornear, incluso para hacer deliciosos helados de té verde. Entre sus atributos, destacan que es potenciador del metabolismo, o sea, que podrás quemar más calorías fácilmente durante el día y verás resultados más inmediatos. Matcha no solo beneficia la salud física, si no el estado mental: mejora la concentración, mejora la memoria y da más energía.
Entonces, ¿qué tiene esto con irse a dormir temprano? Más sueño, significa niveles más bajos de estrés durante el día, y niveles de estrés más bajos significan que tu cuerpo no se está programando para almacenar más de tu grasa corporal de lo necesario… lo que significa que no vas a engordar por culpa de la escasez de comida de hace un millón de años.
El objetivo de la dieta de Mayo Clinic es ayudarte a bajar el exceso de peso y a encontrar una manera de alimentarte que puedas mantener de por vida. Se centra en cambiar tu rutina diaria al agregar o romper hábitos que puedan marcar una diferencia en tu peso, como comer más frutas y vegetales, no comer mientras miras la televisión y hacer ejercicio durante 30 minutos por día.
La dieta mediterránea es la dieta tradicional que cuenta con un mayor respaldo científico y todos conocemos en qué consiste: un consumo alto de frutas, verduras, pescado, cereales integrales, legumbres y aceite de oliva, y bajo en carne roja, azúcares y grasas saturadas. Pero, además, un componente importante es la práctica de ejercicio. Dado que es la dieta que se utilizaba en nuestro país hasta hace no mucho, es muy fácil de seguir. Pero hay que tener en cuenta que lo que hoy podemos entender como “dieta mediterránea” no siempre corresponde a lo que los científicos entienden como tal.
Es por ello que si necesitas eliminar líquidos, el té negro es excelente para ello. Por otra parte, limpia el organismo acelerando el metabolismo y ayudando a una correcta digestión. También controla la oxidación de los nutrientes previniendo que desarrolles otras complicaciones metabólicas. Finalmente, beber té verde ayuda a calmar el hambre, evitando comer repetidas veces.
El segundo alimento son las frutas y las verduras. Es cierto aquello que tantas veces se repite y que dice que es necesario ingerir al menos cinco piezas de fruta y porciones de verdura al día. No sólo nos permitirá perder peso, también contribuirá a la mejora o el mantenimiento de nuestra Salud. O lo que es lo mismo, ayuda a prevenir enfermedades. Cada una de las comidas del día debe ir acompañada por frutas y verduras. De cualquier tipo y color. Puede combinar fruta con los cereales matutinos, ensalada con la comida o cena  y piezas sueltas para la merienda.
La eficacia en la pérdida de peso se encuentra ligada a la forma en la que la cafeína actúa en el cuerpo, porque aumenta el metabolismo y por lo tanto hay una pérdida sustancial de grasa, en cambio el ácido clorogénico ayuda retardando la degradación de carbohidratos en el intestino delgado y al no degradarse estos carbohidratos, el cuerpo no logra obtener la energía rápida que éstos proporcionan, por lo cual debe obtener la energía que va a utilizar en diferentes actividades metabólicas por medio de los ácidos grasos almacenados en el cuerpo, los cuales se encuentran almacenados en forma de glucógeno y por lo tanto ayuda a bajar de peso de manera segura y natural.

Como te decíamos antes, muchas veces no son los alimentos en sí los que te engordan sino la forma y el momento en que los comes. Por ejemplo, los hidratos son recomendables por la mañana o al medio día si después vas a hacer un esfuerzo físico, pero no por la noche, cuando se acumularían durante el sueño. Para cenar son mucho más ligeras las proteínas, sobre todo si has hecho ejercicio, ya que son el alimento de los músculos. También es importante combinar bien los alimentos: pasta y proteínas siempre "casan" con verduras, pero no van demasiado bien juntas, ya que dan como resultado platos demasiado calóricos y difíciles de digerir. La forma de cocinar los alimentos también resulta fundamental: mejor frescos, al vapor, al horno o a la plancha.
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