La propuesta de la dieta baja en carbohidratos, es rica en proteínas y hasta el momento es considerada una de las dietas más eficaces para la pérdida peso. De hecho, existe una gran cantidad de evidencia científica, que asegura que una dieta proteica y baja en carbohidratos, es la opción perfecta para aquellas personas que desean adelgazar rápidamente.  Además son perfectas para tratar diferentes problemas de salud como la obesidad, la diabetes, el síndrome metabólico y otras afecciones relacionadas con una mala alimentación.


Esta planta es poseedora de un principio activo que tiene la capacidad de disminuir la sensación de hambre, haciendo creer al cerebro que el ya estamos satisfechos con los alimentos que hemos ingerido. Sin embargo, la web no recomienda que personas con afecciones cardíacas, diabéticas o que padezcan trastornos alimenticios hagan uso de esta pastilla inhibidora del apetito.
Ellos son muy famosos porque fueron ampliamente emitidos a los soldados británicos durante la Primera Guerra Mundial con el fin de suprimir el apetito. En la Segunda Guerra Mundial, las anfetaminas fueron re-dirigidos para el uso en el mercado civil. Ellos no entraron en un mercado como un supresor del apetito, hasta que fue prohibido en la mayoría de los lugares del mundo. Muchos anfetaminas producen efectos secundarios como la adicción, la taquicardia y la hipertensión, por lo que el uso sin supervisión prolongada peligroso.
Más verduras y frutas. En cada comida empieza por un buen plato de verdura, preparada como más te guste. Come tanta como desees hasta sentirte satisfecho. El aporte de fibra de la verdura te hará sentirte saciado por más tiempo, impidiendo así que sientas hambre y piques entre horas. Complementa las comidas con huevo, pescado o carne magra, acompañadas siempre por ensalada.
Perder peso gracias a un tratamiento con fármacos (pastillas para adelgazar) puede parecer tentadoramente fácil a simple vista. Sin embargo, estos tratamientos son muy agresivos y sin un control médico adecuado existe el riesgo de que se presenten efectos secundarios graves. El tratamiento con estos fármacos no implica un cambio en los hábitos por lo  que el paciente suele recuperar el peso perdido al finalizar el tratamiento si no se han instaurados hábitos de alimentación correctos. En la mayoría de los casos, una reducción de peso duradera implica siempre un cambio en el estilo de vida: llevar una alimentación sana y equilibrada complementada con suficiente ejercicio físico es la mejor forma de mantener el peso ideal.
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