Es un clásico cuando se empiezan las dietas y no hay especialista que no haga hincapié en ello. Los nutricionistas insisten mucho en que la clave de un buen régimen es que sea “moderado, variado y equilibrado”. Para adelgazar basta con seguir una serie de pautas, y priorizar unos alimentos frente a otros, pero la mayoría de mortales necesitan, además, un menú específico: una bien reglamentada que les asegure el éxito.

Hay algunos productos disponibles en línea, en tiendas de alimentos saludables, farmacias y tiendas de vitaminas que pretenden ser supresores naturales del apetito. La fibra, por ejemplo, le ayuda a sentirse satisfecho por más tiempo después de comer. Por esta razón, algunos fabricantes de suplementos de fibra lo llaman un supresor natural del apetito.
Intenta bajar 0,5 a 1 kg por semana y asegúrate de estar consumiendo más de 1200 calorías diarias, ya que dietas por debajo de este valor calórico no se pueden asegurar los requerimientos de vitaminas y minerales. Si te sobran más de 10 kg respecto al peso normal que se corresponde con tu estatura (IMC >18,5-24,9 kg/m2) puedes marcarte como objetivo perder 1 kg por semana, pero si te sobran 4-5 kg deberás bajar alrededor de 500 g por semana. Este ritmo de pérdida de peso, junto a la práctica de ejercicio físico regular, te asegurará que el peso que pierdes es mayoritariamente en forma de grasa.
Consejo: Planifique hacer al menos 10 minutos de actividad física tres veces al día durante 5 o más días a la semana. Esto le ayudará a alcanzar la meta de 2½ horas. Tómese unos minutos de su trabajo para dar una caminata. Use las escaleras. Bájese del autobús una parada antes de la suya. Salga a bailar con sus amigos. No importa que sean períodos cortos o largos, estos períodos de actividad pueden sumar a la cantidad total de actividad física que necesita cada semana.
Elabore una lista de factores "desencadenantes" revisando su diario de alimentos tendrá más consciencia de dónde y cuándo surgen factores "desencadenantes" para comer sin tener hambre. Anote cómo se suele sentir en esas ocasiones. A menudo un "desencadenante" ambiental o un estado de ánimo particular es lo que nos impulsa a comer sin tener hambre. Desencadenantes comunes que impulsan a comer cuando no se tiene hambre:  
Bajar de peso no le resulta fácil a nadie. Al comenzar una dieta o rutina de ejercicios, la ansiedad, el hambre y las tentaciones parecen aumentar, lo que nos hace estar pensando en comida todo el día. Por suerte, existen en el mercado suplementos que controlan el apetito y pueden ayudarnos a acelerar el proceso de la pérdida de peso. Hoy te presentamos los 5 mejores.
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