Las legumbres, los cereales, el pan o la pasta integral no son los culpables de tus kilos de más. Tus enemigos son los dulces industriales, el pan de molde, los snacks salados (aléjate de la máquina del trabajo), los cereales azucarados y los alimentos refinados. Este tipo de carbohidratos de digestión rápida son los que descontrolan tu IG, es decir tu índice glucémico o nivel de insulina en sangre. SÍ. Toma siempre hidratos en el desayuno y cómelos al medio día (un plato de pasta, arroz o legumbres) si por la tarde vas a hacer ejercicio. Toma legumbres al menos tres veces en semana (su fibra es fantástica para tus intestinos y te quitan el hambre durante horas) y el resto de hidratos mejor integrales, ya que se vierten lentamente al torrente sanguíneo, no producen picos de insulina y no se cumulan en forma de grasa como los refinados. NO. A los hidratos de carbono por la noche. De todo lo que venga envasado y tenga pinta de fast food, olvídate.
Cuando decidimos empezar una dieta de adelgazamiento, siempre pensamos en la utilización de productos que nos ayuden a bajar de peso más rápido. Lo primero que quiero destacar es que por muchos suplementos o productos que tomemos para adelgazar, no van a servirnos de nada si no llevamos una buena alimentación. Otra cosa es que hagamos una dieta equilibrada, variada y sana y la acompañemos con alguna ifusión que nos ayude a eliminar líquidos o a saciarnos.

La Asociación Cardíaca Americana recomienda reducir la ingesta de azúcar agregado para mantener el peso corporal y la salud del corazón. Un estudio reciente sugiere que cada persona, en Estados Unidos, consume 355 calorías o 22 cucharadas de azúcar añadido por día. Y es muy probable que el aumento del índice de obesidad entre la población esté relacionado con una alta ingesta de este alimento.
En general, para llevar una dieta equilibrada, recomiendo hacer 5-6 comidas diarias, pero realmente lo que determina el número de comidas al día es el número de horas que permanezcamos activos. Una persona que desayune a las 6:00 y cene a las 23:00 tendrá que hacer un número mayor de comidas que aquella que desayune a las 9:00 y cene a las 22:00. Lo realmente importante es no dejar grandes períodos de ayuno, ya que esto desencadena un desequilibrio de los niveles de glucosa lo que a su vez provoca descenso de la energía vital, incremento del apetito y tendencia a acumular grasa cuando ingiramos comida a modo de supercompensación.
Perder peso gracias a un tratamiento con fármacos (pastillas para adelgazar) puede parecer tentadoramente fácil a simple vista. Sin embargo, estos tratamientos son muy agresivos y sin un control médico adecuado existe el riesgo de que se presenten efectos secundarios graves. El tratamiento con estos fármacos no implica un cambio en los hábitos por lo  que el paciente suele recuperar el peso perdido al finalizar el tratamiento si no se han instaurados hábitos de alimentación correctos. En la mayoría de los casos, una reducción de peso duradera implica siempre un cambio en el estilo de vida: llevar una alimentación sana y equilibrada complementada con suficiente ejercicio físico es la mejor forma de mantener el peso ideal.
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