Se trata de un régimen con un enfoque basado en el “hazlo tú mismo”: es muy flexible pero requiere un gran compromiso, dado que no está tan pautada como otras dietas. La clave del plan reside en la reducción a la mínima expresión del consumo de grasas, en particular las grasas saturadas (lácteos enteros, fritos, carnes grasas…). Por lo demás, se prima el consumo de cereales integrales, fruta, vegetales, pescado y pollo (sin la piel).
El verano es la época perfecta para las ensaladas, pero no te dejes llevar por la rutina y olvídate de la lechuga. Todos los grupos de alimentos se pueden presentar como una ensalada. Debes seguir comiendo de todo en verano. La ensalada es otra forma de disfrutar de las legumbres en verano, prueba a cocer alubias, garbanzos, soja o lentejas y añadirlas frías a la ensalada para y disfrutar de su riqueza en fibra, proteína vegetal e hidratos de carbono, sin pasar calores.
Piensa antes de comer. No tienes que renunciar a las bebidas y comidas que te gustan simplemente debes reducir un poco la ingesta de las más calóricas e introducir opciones más saludables. Muévete. Mantente de pie y anda todo lo que puedas. Todos los pasos cuentan si tratas de perder peso. Sube las escaleras en vez de usar el ascensor, aparca más lejos y anda. Moverse es la mejor manera de cumplir tus objetivos cuanto antes.

Los componentes e ingredientes de un supresor de apetito van a trabajar para conseguir eliminar ciertos problemas, tan importantes como ansiedad por la comida. Entre las propiedades de los inhibidores del apetito naturales, podemos encontrar que algunos de ellos poseen efecto termogénico (aumento de la temperatura corporal), lo que implica incluso llegar a consumir calorías en reposo; contienen o no, sustancias estimulantes, como la cafeína, y que por ello inducen sobre el sistema nervioso, siendo esta característica aprovechable para la práctica deportiva, reduciendo la percepción de la fatiga y por tanto, logrando mantener un ritmo más elevado durante la sesión física; o bien son algún tipo de mineral, tal como el cromo (potente inhibidor del apetito) con propiedades para regular la glucemia sanguínea. Este último punto es bastante interesante, ya que se puede conseguir un efecto del supresor de apetito manteniendo los niveles de azúcar post pandriales (horas después de una comida) en márgenes normales que no impliquen una alteración brusca de la insulina y que no nos veamos casi obligados a volver a realizar un comida o snack.
Esta nuevo tratamiento, interviene en los mecanismos de control del apetito, por lo que consigue aumentar la sensación de saciedad y ralentiza el vaciado del estómago, así consigue que el paciente tenga menos hambre y pierda peso. Sin embargo, este fármaco solo funciona como parte de un programa dietético y ejercicio físico pautado por un especialista endocrino, junto con motivación psicológica, en los casos que sea necesario. Liraglutida 3.0 mg también parece tener efectos sobre otros factores de riesgo que aparecen junto a la obesidad; así baja la glucosa en sangre, aumenta el colesterol HDL, disminuye los triglicéridos y el LDL, ayuda a mejorar la apnea y el perfil lipídico.
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