Revise los hábitos de alimentación poco saludables que ha subrayado. Asegúrese de identificar todos los factores que desencadenan esos hábitos. Identifique algunos de los que tratará de cambiar primero. No deje de felicitarse por las cosas que haga bien. A lo mejor casi siempre come fruta de postre o toma leche baja en grasas o desgrasada. ¡Estos son hábitos buenos! Al reconocer sus logros se sentirá motivado para hacer más cambios.
Substituya los hábitos poco saludables con nuevos hábitos saludables. Por ejemplo: al reflexionar sobre sus hábitos de alimentación, puede ser que se percate de que come demasiado rápido cuando está solo. Para contrarrestar esto, póngase de acuerdo para almorzar todas las semanas con un compañero de trabajo o invite a cenar a un vecino una noche a la semana. Otras estrategias pueden ser colocar los cubiertos sobre el platillo entre bocados o minimizar otras distracciones (como ver las noticias a la hora de cenar) con las que no podemos prestar atención al tiempo que tardamos en comer o la cantidad de alimentos.

Es importante que sepas que el porcentaje de grasa corporal es muy relevante en una persona, ya que un exceso, sobre todo a nivel visceral, puede traer aparejado serias patologías como obesidad, hipertensión, diabetes, enfermedades cardiovasculares, cáncer, etc. Los niveles de grasa corporal dependen de varios factores como: la genética, el género, la actividad física, la regulación hormonal, el comportamiento alimentario, la microbiota, etc. Y entre los factores más determinantes estarían la ingesta y el gasto energético diario (gasto en reposo y en actividad), de lo que te hablaré más adelante.


Las VLCD se recomiendan únicamente para adultos que presentan obesidad y que necesitan bajar de peso por razones de salud. Estas dietas a menudo se utilizan antes de una cirugía de pérdida de peso. Usted únicamente debe hacer una VLCD con la asistencia de su proveedor de atención médica. La mayoría de los expertos NO recomiendan seguir una VLCD por más de 12 semanas.
Cerca de dos tercios de los adultos en Estados Unidos tienen sobrepeso u obesidad. Alcanzar un peso saludable puede ayudarlo a controlar el colesterol, la presión arterial y el azúcar en la sangre. También puede ayudarlo a prevenir enfermedades relacionadas con el peso, tales como las enfermedades cardiacas, la diabetes, la artritis y algunos cánceres.

Es posible que las personas que comen granos enteros como parte de una dieta saludable reduzcan sus posibilidades de desarrollar algunas enfermedades crónicas. Las pautas dietéticas del gobierno sugieren que la mitad de los granos que usted consuma sean integrales. Por ejemplo, seleccione el pan que tenga el 100 por ciento de harina de trigo integral en lugar del pan blanco, y arroz moreno en lugar de arroz blanco. En la sección de Información adicional al final de esta hoja se ofrecen vínculos útiles a estas pautas y al sitio web MiPlato, que proporciona información, sugerencias prácticas y herramientas para comer de forma saludable.
Estas dietas generalmente permiten aproximadamente de 1000 a 1200 calorías al día para mujeres y 1200 a 1600 calorías al día para hombres. Una dieta de pocas calorías (LCD, por sus siglas en inglés) es una mejor opción que una VLCD para la mayoría de las personas que desean bajar de peso rápidamente. De igual forma usted debe de ser supervisado por un proveedor de atención médica. Usted no bajará de peso igual de rápido con una LCD, pero puede perder la misma cantidad de peso que con una VLCD.
Primero de todo, no te agobies y sobre todo no trates de perder el peso que necesitas de manera poco saludable. Recuerda que muchas “dietas milagro” que te prometen mucha pérdida de peso en poco tiempo, generan efectos perjudiciales en tu organismo, además de producir un efecto rebote una vez finalizadas. Por ejemplo es común en esos casos hacer dieta en esta época del año y luego recuperar todo el peso perdido e incluso incrementarlo más durante las vacaciones de agosto. Mi intención es que pierdas esos kilos que te sobran de manera saludable.
El orlistat se puede emplear para perder peso en casos de obesidad (IMC superior a 30) o sobrepeso con IMC superior a 28 siempre que se demuestren factores de riesgo asociados, como diabetes mellitus, hipertensión, o niveles altos de colesterol. Ha de ser combinado con una dieta ligera para reducir calorías, siempre que no se haya conseguido adelgazar mediante el ejercicio físico y un cambio de alimentación.
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