Esta planta es poseedora de un principio activo que tiene la capacidad de disminuir la sensación de hambre, haciendo creer al cerebro que el ya estamos satisfechos con los alimentos que hemos ingerido. Sin embargo, la web no recomienda que personas con afecciones cardíacas, diabéticas o que padezcan trastornos alimenticios hagan uso de esta pastilla inhibidora del apetito.
En cuestión de dietas, hay algunas que son señaladas como perjudiciales, pero que está comprobado que si se siguen al pie de la letra, pueden ayudar a bajar de peso, tal es el caso de la dieta dukan o la dieta cetogénica, las cuales han levantado polémica entre sus practicantes, aunque la recomendación es que primero hay que probarlas para conocerlas.
Las personas que hacen dieta a menudo ven ciertos supresores del apetito publicitados en revistas o en línea. En general, la palabra “supresor del apetito” se refiere a un medicamento recetado que lo ayuda a sentirse menos hambriento para que pueda perder peso. Sin embargo, el término también es utilizado por algunos fabricantes de pastillas para adelgazar a base de hierbas y componentes naturales para describir a los productos a base de plantas que ayudan a controlar el hambre.
Las patatas fritas, los dulces, las galletas, los primeros turrones y mazapanes y la comida precocinada como el pan, la pasta o el queso precocinado e incluso el atún de lata o la leche de almendras pueden contener más sal y azúcar de lo que te imaginas. Así que en lugar de elegir estos alimentos, elige pan integral o cereales enteros como el muesli evitando las harinas blancas y refinadas. Si quieres adelgazar, intenta tomar menos lácteos. El azúcar, la harina y los lácteos pueden causar inflamación así que sustitúyelos por comidas y vegetales para conseguir tu objetivo de perder esos tres kilos de manera más rápida.
“Luego del nacimiento de mi segundo hijo, gané peso y no pude bajar durante mucho tiempo. Mi peso era de casi 100 kilos (estoy de acuerdo, eso es mucho) e intenté docenas de dietas para perder peso. El principal problema era que unas tres veces logré perder 25 kilos, pero en algunos meses volvía a aumentar e incluso más que antes”, relata, al tiempo que agrega: “Me di cuenta de que una dieta estricta provocaba que comiera demás, entonces creé mi propia dieta. Perdí casi 50 kilos en 10 meses. Hoy y desde hace más de 6 años, mi peso ronda los 65 kilos”.
Algunas dietas de moda no son saludables y no proveen todos los nutrientes que el cuerpo necesita. Además, si pierde más de 3 libras (casi 1½ kilos) a la semana por varias semanas, puede aumentar la posibilidad de que desarrolle cálculos biliares (masas de material sólido en la vesícula biliar que pueden ser dolorosas). Si sigue una dieta de menos de 800 calorías al día por largo tiempo, puede llegar a tener problemas graves del corazón.
Si no consumes cinco piezas de fruta fresca (cruda o exprimida), y quieres perder peso de manera permanente en un período de, digamos, seis semanas (este período depende de tu patrón de alimentación actual) lo mejor que puedes hacer es comer (o exprimir) esas piezas de frutas cada día. Si no has consumido esa cantidad de comida sana durante un tiempo prolongado, lo más probable es que tu cuerpo comience a desintoxicarse ¡Incluso te puedes enfermar!
Cuando comemos, los alimentos se van descomponiendo poco a poco en sus distintos componentes y el organismo los transforma en la “moneda energética”, que es la glucosa. Una vez que obtenemos la cantidad de glucosa que necesitamos para funcionar en ese momento, el exceso se almacena en otra sustancia de reserva (glucógeno), que nos sirve como “despensa” para cuando se pueda necesitar. Si ese exceso de glucosa es muy abundante la despensa está a tope de su capacidad y se transforma en otra sustancia de reserva mucho más consistente y que se moviliza con más dificultad: la grasa.
Consejo: Las guías gubernamentales para la actividad física recomiendan que los adultos hagan ejercicios para fortalecer los músculos por lo menos 2 veces a la semana. Estas guías también sugieren que los adultos deben hacer de 2½ a 5 horas semanales de actividad aeróbica de intensidad moderada o vigorosa. El ejercicio aeróbico es el que le hace sudar y respirar más rápido e incluye actividades como caminar a paso ligero o andar en bicicleta.
Liraglutida 3.0 solo se puede dispensar con receta médica. El medicamento se administra a través de una inyección subcutánea al día (por ejemplo en el muslo, la parte superior del brazo o el abdomen), preferiblemente siempre a la misma hora. La dosis inicial es de 0,6 mg al día. Está dosis se irá aumentando 0,6 mg cada semana hasta un máximo de 3,0 mg al día. El médico evalúa si se debe continuar con el tratamiento una vez al año. 
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