Sin ninguna duda, una de las dietas más populares en todo el mundo. Un sistema basado en diferentes fases que lleva el usuario a través de una serie de reglas a seguir de las que no se puede desviar si lo que quiere es perder peso, adelgazar y tonificar su cuerpo. Todo ello, eso sí, al mismo tiempo que se realiza ejercicio y se ingieren alimentos ricos en fibra y proteínas.
No podríamos definir la dieta de la alcachofa como un régimen nutricional que pudiéramos seguir en el corto, medio y largo plazo. Esta, se trata de una forma de perder volumen, agua y algo de grasa corporal en un periodo de tiempo relativamente corto. Es perfecta para depurar el organismo, limpiarlo de cualquier posible toxina que los años (o los últimos excesos) hayan dejado en nuestro organismo y vernos más deshinchados.
El ritmo de pérdida adecuado es 0,5-1 kg a la semana. Las dos primeras semanas de dieta puede perderse más cantidad de peso, pero en realidad lo que se pierde es agua ligada a las reservas de glucógeno del músculo. De ahí esa pérdida de volumen, a veces muy llamativa, que suele ocurrir al inicio de una dieta de adelgazamiento. Después, como os digo, la pérdida de grasa (que es lo que realmente sobra), será a un ritmo más lento.
La dieta verde es ideal para aquellas personas que les encantan los vegetales, ya que la gran cantidad de verduras que la componen son el ingrediente principal de esta dieta. La dieta verde fue ideada por el nutricionista francés, Maurice Diamonne, un reconocido doctor que propone su famosa “Dieta verde” para que a través de ella las personas puedan disminuir la cantidad de grasa acumulada en su cuerpo y a su vez, desintoxicar su organismo de los alimentos procesados.
Qué es: un plan alimentario basado en consumir alimentos que, prácticamente, contengan proteínas y sean bajos en carbohidratos. Funciona porque los hidratos son alimentos que aportan mucha energía y, si no se consume, tiende a quedarse acumulada en el cuerpo en forma de grasa saturada. En cambio, las proteínas son nutrientes con gran poder de saciedad que, además, promueven que el metabolismo se acelere y pueda quemar más calorías. El principio de su éxito es que al reducir la ingesta de los alimentos que tienen un alto aporte de hidratos se logra activar el proceso de cetosis del organismo.
La infusión de Ashwagandha te dará una mejor visión de la vida y reducirá las hormonas del estrés que pueden causar estragos en tu cintura. Un estudio publicado en el Indian Journal of Psychological Medicine, encontró que “el  extracto de raíz de Ashwagandha mejora con seguridad y eficacia la resistencia de un individuo hacia el estrés y por lo tanto mejora la calidad de auto-evaluación de la vida.”

Para qué: para activar la situación metabólica del cuerpo que se conoce como "cetosis" por la cual se empieza a usar la grasa corporal como fuente energética. Las proteínas magras (que no se acompañan de salsas ni aceites en exceso) no suelen convertirse en grasa acumulada y exigen al metabolismo activar una gran cantidad de energía para ser procesadas.
Aproximadamente en 1995, yo tenía veintiocho años y algo de sobrepeso. Comencé un insoportable programa de ejercicio de marcha rápida / trote a una velocidad de 35 a 40 millas (56 a 64 kilómetros) por semana, más 20 millas (32 kilómetros) adicionales en bicicleta. ¿Perdí el peso? Por supuesto. ¡Piensa en las calorías que estaba quemando! Pensé que también estaba comiendo más sano, pero luego descubrí que lo que pensaba que era saludable, realmente no lo era.
Ya sabes que el ejercicio es un gran aliado para mantener el peso y no tener que hacer dieta. Pero el deporte no se hace sólo en el gimnasio ni en la pista de pádel. Si le añades actividad a tu día a día, sobre todo en ciertos momentos, no dejarás de consumir calorías. Gestos activos. Dejar el coche e ir caminando o en metro al trabajo (es un magnífico gimnasio), subir las escaleras en lugar de utilizar el ascensor (si subes los peldaños de dos en dos tonificarás tus nalgas), dar un paseo después de comer, instalar una máquina elíptica en casa, apuntarte a la moda del bicing, jugar con tus peques, hacer el amor… todo suma actividad física y resta calorías al final del día.
Perder peso gracias a un tratamiento con fármacos (pastillas para adelgazar) puede parecer tentadoramente fácil a simple vista. Sin embargo, estos tratamientos son muy agresivos y sin un control médico adecuado existe el riesgo de que se presenten efectos secundarios graves. El tratamiento con estos fármacos no implica un cambio en los hábitos por lo  que el paciente suele recuperar el peso perdido al finalizar el tratamiento si no se han instaurados hábitos de alimentación correctos. En la mayoría de los casos, una reducción de peso duradera implica siempre un cambio en el estilo de vida: llevar una alimentación sana y equilibrada complementada con suficiente ejercicio físico es la mejor forma de mantener el peso ideal.
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