Consejo: Fíjese en la información nutricional de los alimentos enlatados, congelados y en funda. Busque alimentos que sean ricos en calcio, fibra, potasio, proteína y vitamina D. También busque alimentos que sean bajos en azúcares agregadas, grasas saturadas y sodio. Para obtener más consejos, consulte "La buena compra de vegetales y frutas" (PDF, 67 KB) y "Healthy Eating on a Budget", ambos en el sitio web de MiPlato (vea la sección de "Información adicional").

Es realmente sencillo. Responde a las preguntas del test y descubre cuál es el programa de alimentación que más se ajusta a tus necesidades. Eso sí, intenta contestar las preguntas siendo lo más sincera posible. Y si dudas entre varias respuestas, escoge aquella en la que te sientas más reflejada. El resultado te dirá si debes seguir una dieta baja en grasas, una dieta saciante o bien una dieta depurativa.


Ellos son muy famosos porque fueron ampliamente emitidos a los soldados británicos durante la Primera Guerra Mundial con el fin de suprimir el apetito. En la Segunda Guerra Mundial, las anfetaminas fueron re-dirigidos para el uso en el mercado civil. Ellos no entraron en un mercado como un supresor del apetito, hasta que fue prohibido en la mayoría de los lugares del mundo. Muchos anfetaminas producen efectos secundarios como la adicción, la taquicardia y la hipertensión, por lo que el uso sin supervisión prolongada peligroso.
Las dieta del ayuno u otras dietas exprés consiguen que se pierda peso a gran velocidad, pero se trata principalmente de agua y músculo. Estos métodos no permiten el éxito a largo plazo. Las personas que reducen su ingesta calórica más de 1.000 kilocalorías por debajo de sus necesidades energéticas se arriesgan a no obtener un aporte suficiente de nutrientes imprescindibles para la vida. Por otro lado existe el peligro de que la restricción calórica extrema provoque un descenso del metabolismo basal, con lo que al concluir la dieta se producirá el conocido como efecto yoyó. Es decir, se volverá a coger peso rápidamente. Así que, a la hora deadelgazar se requiere una dosis de paciencia, que sin duda se verá recompensada. Además, resulta más sencillo perder peso cuando no existen alimentos prohibidos y se permiten de vez en cuando los caprichos calóricos.

En la fase inicial de la dieta, que dura dos semanas, se pueden perder entre 2,7 y 4,5 kilos. Este es un esquema tipo de un menú diario, que contiene 1.200 calorías. En esta etapa, te centras en los hábitos del estilo vida que se relacionan con el peso. Aprendes a adoptar cinco hábitos saludables, a abandonar cinco malos y a incorporar otros cinco adicionales. Esta etapa puede ayudarte a ver algunos resultados rápidos (un estímulo psicológico).
Supresores del apetito sin recetas, naturales y más potentes: Ejemplos de este tipo son Phen375, Hoodia, extractos de té verde, etc. Aunque no todos los médicos los recomiendan, algunos de ellos son muy fuertes y muy eficaces como la Hoodia y Phen375, y pueden a ayudarte a perder peso de una forma extraordinaria. Además son seguros y no tienen ningún efecto secundario negativo que comprometa tu salud.
Perder peso gracias a un tratamiento con fármacos (pastillas para adelgazar) puede parecer tentadoramente fácil a simple vista. Sin embargo, estos tratamientos son muy agresivos y sin un control médico adecuado existe el riesgo de que se presenten efectos secundarios graves. El tratamiento con estos fármacos no implica un cambio en los hábitos por lo  que el paciente suele recuperar el peso perdido al finalizar el tratamiento si no se han instaurados hábitos de alimentación correctos. En la mayoría de los casos, una reducción de peso duradera implica siempre un cambio en el estilo de vida: llevar una alimentación sana y equilibrada complementada con suficiente ejercicio físico es la mejor forma de mantener el peso ideal.
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