Las legumbres, los cereales, el pan o la pasta integral no son los culpables de tus kilos de más. Tus enemigos son los dulces industriales, el pan de molde, los snacks salados (aléjate de la máquina del trabajo), los cereales azucarados y los alimentos refinados. Este tipo de carbohidratos de digestión rápida son los que descontrolan tu IG, es decir tu índice glucémico o nivel de insulina en sangre. SÍ. Toma siempre hidratos en el desayuno y cómelos al medio día (un plato de pasta, arroz o legumbres) si por la tarde vas a hacer ejercicio. Toma legumbres al menos tres veces en semana (su fibra es fantástica para tus intestinos y te quitan el hambre durante horas) y el resto de hidratos mejor integrales, ya que se vierten lentamente al torrente sanguíneo, no producen picos de insulina y no se cumulan en forma de grasa como los refinados. NO. A los hidratos de carbono por la noche. De todo lo que venga envasado y tenga pinta de fast food, olvídate.
Los lácteos son muy recomendables en nuestras dietas pensadas para conseguir el peso ideal. En primer lugar por sus nutrientes animales, y en segundo lugar por la importante dosis de calcio. Los quesos son buenos, pero intentaremos evitar los más grasos como el azul. Los yogures y un vaso de leche son básicos y muy apetecibles a cualquier hora del día.

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El té que más recomiendo en caso de querer bajar de peso es el té rojo. Es un magnífico quema grasas, que acelera el metabolismo y se considera un excelente desintoxicante. Mejora el sistema inmune y reduce los niveles de colesterol y triglicéridos. Además, mejora la digestión gracias a la secreción de ácidos gástricos que aceleran la metabolización de los alimentos que ingerimos.
¿Comes poco, intentas que sea sano y aún así no consigues bajar de peso? La clase puede estar en el azúcar blanco, un producto químico que no aporta ningún nutriente al organismo y sí muchas calorías. ¿No tomas azúcar? Puede que no se lo añades al café pero estés tomándolo a través del pan de molde, las verduras envasadas, las sopas o purés de tetrabrick, el fiambre, el salmón ahumado, los yogures, los alimentos precocinados… sólo tienes que empezar a leer las etiquetas de lo que compras para llevarte las manos a la cabeza y darte cuenta de la cantidad de azúcar que ingieres sin querer. Menos energía. Todo ese azúcar es el que provoca picos de insulina, que siempre tengas hambre y que estés baja de energía.
Con este batido depurarás tu colon para eliminar toxinas y desechos que se van acumulando. Lava bien dos manzanas y pásalas por la licuadora para extraer el zumo. Añade una cucharada de semillas de linaza, medio vaso de agua y una cuchara de miel y bate bien los ingredientes. Una vez estén integrados, añade una cucharada de semillas de chía, remueve con un tenedor y deja que se disuelvan ligeramente. 5 minutos después volvemos a remover con un tenedor y bebe. El mejor momento para tomarlo es por la mañana en ayunas. Hazlo diariamente durante 2 semanas, puedes perder hasta 6 kilos.
La clave para perder peso (o más bien grasa corporal) es generar un balance energético negativo. Es decir, consumir -de forma controlada- menos calorías de las que quemamos, y que dichas calorías provengan de alimentos de "calidad" nutricional. Eso sí, si exponemos a nuestro cuerpo a una restricción calórica excesiva puede tener efectos negativos: decaimiento y el conocido efecto rebote (nuestro cuerpo se defiende de la falta de energía asimilándola en forma de grasa).
Pon una cazuela en el fuego con 2 cucharas soperas de aceite y un ajo picado. Una vez esté el ajo pochado, añade un puerro cortado a trocitos y deja que se cocine unos minutos. Echa una patata troceada a dados y 7 espárragos blancos en conserva cortados por la mitad. Añade una pizca de sal, el agua de los espárragos y un poco de agua hasta cubrir las verduras. Deja que cocine a fuego medio y una vez esté la patata tierna, tritura hasta que quede una textura fina.
La dieta de la papaya es fácil de implementar, esta es una de las frutas más saludables que puedes existir, además de que cuenta con un color muy llamativo y un exquisito sabor bastante dulce. Y en su interior podrás encontrar una grandiosa pulpa compuesta por papaína, el cual es excelente dado a los diversos beneficios que aporta a la salud del organismo, además, como si fuese poco, la dieta de la papaya también es muy efectiva cuando se trata de adelgazar.
¿Comes poco, intentas que sea sano y aún así no consigues bajar de peso? La clase puede estar en el azúcar blanco, un producto químico que no aporta ningún nutriente al organismo y sí muchas calorías. ¿No tomas azúcar? Puede que no se lo añades al café pero estés tomándolo a través del pan de molde, las verduras envasadas, las sopas o purés de tetrabrick, el fiambre, el salmón ahumado, los yogures, los alimentos precocinados… sólo tienes que empezar a leer las etiquetas de lo que compras para llevarte las manos a la cabeza y darte cuenta de la cantidad de azúcar que ingieres sin querer. Menos energía. Todo ese azúcar es el que provoca picos de insulina, que siempre tengas hambre y que estés baja de energía.
Revise los hábitos de alimentación poco saludables que ha subrayado. Asegúrese de identificar todos los factores que desencadenan esos hábitos. Identifique algunos de los que tratará de cambiar primero. No deje de felicitarse por las cosas que haga bien. A lo mejor casi siempre come fruta de postre o toma leche baja en grasas o desgrasada. ¡Estos son hábitos buenos! Al reconocer sus logros se sentirá motivado para hacer más cambios.
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La liraglutida es un análogo del GLP-1, ya autorizado en la Unión Europea a dosis bajas (hasta 1,8 mg al día) para el tratamiento de la diabetes tipo II. El GLP-1 es una hormona natural del organismo que se secreta en el intestino delgado en respuesta a la ingesta de alimentos y que regula el apetito. Sin embargo, esta hormona desaparece en la sangre a gran velocidad, por lo se ha creado el agonista liraglutida, que permanece más tiempo en la sangre manteniendo la sensación de saciedad por más tiempo.
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