Se trata de una dieta muy variada en la que se prima la ingesta de frutas, verduras y lácteos bajos en grasa. También se consumen cereales integrales, carne, pescado y legumbres, pero de forma más restringida. Las grasas saturadas, los azúcares refinados y los carbohidratos están prácticamente prohibidos. La dieta va acompañada de un plan de actividades de ejercicio físico y reduce a la mínima expresión el consumo de alcohol. Dado que es una dieta especialmente recomendable para tratar la hipertensión, la sal está limitada al punto justo en que nuestros guisos empiezan a saber a algo.

Unos años más tarde, empecé a recuperar algo de peso, a pesar de que me estaba desgastando con el ejercicio. Me encontré con un artículo que decía que, a medida que envejecemos, nuestro metabolismo se ralentiza debido a la disminución natural de la masa muscular, por lo que debemos aumentar nuestro ejercicio de quema de calorías. Si no lo hacemos, aumentamos 10 libras (cuatro kilogramos) cada unos cuantos años, a pesar de que todavía estemos haciendo ejercicio. Recuerdo haber pensado: “¡¿QUÉ ?!”. Me estaba ejercitando hasta la muerte para mantener el peso, ¿y ahora iba a tener que aumentar continuamente la intensidad y la distancia, solo para evitar ganarlo de vuelta? Ese desaliento fue el comienzo del final de mis días de guerrera del ejercicio.
Para poder llevar a cabo la dieta tienes que tener siempre en casa frutas y verduras. Lo ideal es que compres al menos una vez a la semana frutas y verduras frescas variadas (para ensaladas, cremas de verduras, saltearlas, para hervir…). Y por si la semana se te complica y no tienes tiempo, siempre va bien tener en casa conservas de verduras como espárragos o alcachofas que te solucionan una cena.
Personalmente, he tomado pastillas que prometen un aumento de energía, una rápida pérdida de peso y píldoras que garantizan una reducción de agua de peso de 5 libras en un fin de semana. En algún momento, todos nos damos cuenta el bajar de peso rápido y fácil de métodos no van a trabajar por objetivos de salud a largo plazo. Después de investigar muchos programas de pérdida de peso, me di cuenta de que la mayoría de las dietas prometen la solución rápida misma. Ellos están ofreciendo formas muy difícil de alcanzar metas imposibles de conseguir.
En una sartén honda vierte una cucharada de aceite de oliva y rehoga una cebolla picada y remueve cada pocos minutos para que no se queme (si de todas formas se quema añade un poco de agua o caldo vegetal). Cuando esta esté dorada añade un pimiento rojo picado y una patata laminada, cubre con caldo vegetal y tápalo hasta que la patata casi esté cocida. Añade un lomo de bacalao, tapa de nuevo y cocina hasta que esté el pescado en su punto.
Cuando comemos, los alimentos se van descomponiendo poco a poco en sus distintos componentes y el organismo los transforma en la “moneda energética”, que es la glucosa. Una vez que obtenemos la cantidad de glucosa que necesitamos para funcionar en ese momento, el exceso se almacena en otra sustancia de reserva (glucógeno), que nos sirve como “despensa” para cuando se pueda necesitar. Si ese exceso de glucosa es muy abundante la despensa está a tope de su capacidad y se transforma en otra sustancia de reserva mucho más consistente y que se moviliza con más dificultad: la grasa.
Hola llevo meses entrenando y nada no bajo de peso,Mido 1,60 y peso 57 quiero bajar 5 kilos y me cuesta mucho por que el deporte me da mucha hambre sufro de ansiedad sobre todo por las cosas dulces empiezo dietas y no puedoo.. He pensado tomar alguna pastillas, pero deapues me da miedo el efecto rebote Por favor ayuda de verdad quiero rebajar esos 5 kilos
El té rojo puede encontrarse en muchos productos orientados a quemar la grasa. Pero lo ideal es incluir la hierba fresca en cada preparación. Es de origen oriental, y entre sus atributos se cuentan la disminución de los triglicéridos en el organismo, y ayuda a reforzar el sistema inmune. Con 1 o 2 tazas al día luego de unos meses, se pueden observar los beneficios del té rojo en nuestro cuerpo.
En resumen, para adelgazar con salud es necesario reconsiderar los hábitos de alimentación y modificar aquellos que son erróneos. Se recomienda seguir una dieta equilibrada y variada. Todo aquel que practique además actividad física moderada habitualmente y queme más calorías diarias de las que consume, puede estar seguro de que perderá peso de forma duradera y estará cuidando su salud.
Perder peso gracias a un tratamiento con fármacos (pastillas para adelgazar) puede parecer tentadoramente fácil a simple vista. Sin embargo, estos tratamientos son muy agresivos y sin un control médico adecuado existe el riesgo de que se presenten efectos secundarios graves. El tratamiento con estos fármacos no implica un cambio en los hábitos por lo  que el paciente suele recuperar el peso perdido al finalizar el tratamiento si no se han instaurados hábitos de alimentación correctos. En la mayoría de los casos, una reducción de peso duradera implica siempre un cambio en el estilo de vida: llevar una alimentación sana y equilibrada complementada con suficiente ejercicio físico es la mejor forma de mantener el peso ideal.
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